Himno a la Patria

jueves, 6 de agosto de 2026

Si elecciones presidenciales fueran el domingo habría segunda ronda.


 

Danilo Cruz Pichardo

Hay una politóloga dominicana que acude a entrevistas televisivas y profetiza que el PRM ganaría en el 2028 y también en el 2032. La pregunta que surge de inmediato es la siguiente: ¿Es posible realizar un análisis político con miras a esos futuristas eventos comiciales, proyectando a algún ganador? Imposible. La política es dinámica y suele evolucionar constantemente, razón por la que cada proceso resulta ser diferente al anterior.

No se puede anticipar lo que pasaría en un espacio de un año y nueve meses. Mucho menos lo que ocurriría para mayo de 2032.

Si el certamen para la escogencia del presidente y vicepresidente de la República se llevara a cabo el próximo domingo, sí es posible plantear hipótesis que descansen en una serie de argumentos, algunos de los cuales irrefutables, que permitan arribar a conclusiones valederas, aproximándose a eventuales resultados, por lo menos en lo inherente a la primera ronda electoral. Las estadísticas finales de una segunda dependerían de la inclinación de las organizaciones descartadas.

El electorado dominicano tiene la peculiaridad de escoger a su jefe de Estado en una sola ronda. De ocho torneos presidenciales celebrados, desde que se introdujo la mayoría absoluta en la reforma constitucional de 1994, solo en una ocasión se requirió balotaje y fue precisamente en su primer experimento, es decir en 1996, cuando Leonel Fernández ganó a Peña Gómez por una diferencia de 2.5%.

A partir del 2000, en nuestro país, todas las contiendas se han definido en una vuelta, lo que contrasta con el grueso de las naciones del continente, donde los sufragios se distribuyen en múltiples opciones y las dos más votadas pasan a una segunda fase de votación.

Reamente no es posible anticipar resultados para el 2028, porque si bien es cierto que el PRM aparece como puntero en la mayoría de las encuestas, pero es con porcentajes que oscilan entre el 26% y el 34%, seguido muy de cerca por la Fuerza del Pueblo, que ha estado marcando entre el 23% y el 29%, mientras, finalmente, el PLD oscila entre el 15% y el 23%. Inclusive el PRD ha estado obteniendo entre el 2% y el 4%.

De esas estadísticas se pueden sacar las siguientes conclusiones: el sistema de partidos sigue siendo fuerte en República Dominicana, hay un escenario de segunda vuelta, el PRM ha perdido más de 25 puntos con relación a los cómputos de 2024, donde alcanzó un 57%, pero al ritmo que ha ido perdiendo apoyo popular ni siquiera se puede asegurar que pase a una segunda vuelta electoral para el 2028. Naturalmente, nunca un partido de gobierno se puede subestimar, máxime en nuestro país, donde el oficialismo suele hacer uso y abuso de los recursos estatales.

Ahora bien, si las elecciones se realizan el domingo venidero el PRM tiene su pase asegurado al balotaje, al igual que la Fuerza del Pueblo. Sería un hecho que pone a prueba, definitivamente, el nivel de hostilidad entre Leonel Fernández y Danilo Medina, dos discípulos de Juan Bosch que no tienen diferencia política, aunque sí de carácter personal desde que el PLD se dividió a raíz de las primarias del 6 de octubre de 2019, fecha en que todavía encabezaba las encuestas de opinión.

El PLD, antes de la división de octubre de 2019, estaba mucho mejor posicionado que lo que está el PRM hoy día. En aquella oportunidad apenas faltaba 8 meses para el certamen comicial, pero la ausencia de reglas internas claras y entendimiento en su liderazgo colegiado provocaron la derrota de 2020, lo que confirma la tesis de que ningún triunfo es seguro hasta que no se gana. Nadie puede predecir la forma en que evoluciona la política.

En este trabajo dejo establecido que es posible hacer análisis sobre eventos cercanos, sobre todo si las características y circunstancias están definidas, lo que no ocurre para el 2028. No se sabe si se queda el PRM en el poder mediante una enorme repartición de prebendas a los electores o, en su defecto, gana la Fuerza del Pueblo o el PLD. Nada se descarta.

Por ahora lo que se observa es un PRM que está delante, pero con un porcentaje demasiado distante del 50%. Una eventual alianza entre las fuerzas opositoras, hacia la carrera presidencial del 28, evidentemente que da mayoría. Así lo establecen todas las investigaciones de opinión. Aparte del impacto sicológico que tendría esa concertación en el electorado nacional. Sin embargo, la posibilidad de ese acontecimiento aliancista es baja, por no decir remota.

Cualquier posible proyección de las distintas fuerzas políticas hay que hacerla en base a sus recursos internos y sus aspirantes presidenciales. El PRM parece tener en David Collado a su mejor activo, aunque nunca haya hecho un planteamiento de solución a los problemas. La gente lo acepta así. En esa boleta electoral, sin embargo, no se puede excluir a Carolina Mejía, quien cuenta con un gran apoyo de la militancia de esa organización. Ese es un problema que tiene el PRM por definir: David sería el candidato sí o sí, porque lo respalda el presidente bajo compromiso con los sectores de poder, pero nadie sabe cuál sería la respuesta de Hipólito Mejía, que fuera del PRM tiene a Danilo Medina a su mejor socio político.

Por otro lado, está la Fuerza del Pueblo, donde ya no se discute que Leonel Fernández sería su candidato presidencial, pero sería un grave error dejar fuera de esa boleta al actual senador capitalino, Omar Fernández, hijo del candidato, porque es un joven que ha demostrado que conecta muy bien con segmentos juveniles de ambos sexos. El rostro de omar le quita impacto al dato de que Leonel Fernández sería el aspirante presidencial de mayor edad.

En el PLD todo parece indicar que Gonzalo Castillo, con el apoyo de Danilo Medina, va por el carril de adentro. Gonzalo no deja de ser un hombre gracioso y con carisma, pero me da la impresión que no sería suficiente para pasar a una segunda ronda electoral. Si el PLD lograra adquirir a Carolina Mejía como compañera de boleta de Gonzalo sus posibilidades suben significativamente. Naturalmente, son datos que se inscriben en el campo de la especulación.

El panorama político, con miras al 2028, está indefinido. Al momento hay un escenario de segunda vuelta, que ni siquiera es definitivo. Y en caso de darse tampoco se pueden identificar las dos fuerzas que se disputarían el poder para el período 2028-2032.

domingo, 2 de agosto de 2026

Yayo Sanz Lovatón destaca el esfuerzo de la dirigencia del PRM y pondera la iniciativa.

 



#HablemosPRM"

​SAN CRISTOBAL. — El dirigente político Eduardo "Yayo" Sanz Lovatón reafirmó el valor fundamental de la base y la dirigencia del Partido Revolucionario Moderno (PRM), asegurando que el verdadero motor de la organización reside en la suma de voluntades y el trabajo diario de sus miembros para construir país.

En un acto multitudinario ennesta ciudad donde miles de seguidores respaldaron su proyecto, demostrando la gran fuerza a lo interno del PRM, Sanz Lovatón sostuvo que este gran encuentro confirma la vocación de diálogo de la organización política, cuyo centro es mantener el contacto directo y "sentarse en la misma mesa" con sus dirigentes.

Durante la actividad, el dirigente valoró de manera especial la labor realizada por Gloria Reyes, Dío Astacio, Miguel Campos, Rudys Fernández, Rosselly Peña, Genaro Herrera, Levin Guerrero, Genaro Herrera y otros altos dirigentes del PRM que respaldan la iniciativa #HablemosPRM, destacando que han logrado conectar de forma efectiva las demandas de las bases con la gestión pública.

Quiero reconocer la labor de esos altos dirigentes que a través de #HablemosPRM han logrado algo vital para nuestra estructura: asegurar que la sensibilidad social y las demandas de nuestras bases dialoguen de tú a tú con la visión del gobierno", manifestó Sanz Lovatón.

​Asimismo, enfatizó que dentro del PRM la visión de Estado se nutre directamente desde el territorio, subrayando el valor de la unidad y el trabajo en equipo por encima de los personalismos: "Aquí, el colectivo es y será siempre superior a la suma de las partes".

lunes, 27 de julio de 2026

Las mujeres no obtuvieron el voto: lo conquistaron.

 

Por: Kenia Martínez.

La historia de los derechos políticos de las mujeres no puede entenderse como una concesión. El sufragio femenino fue el resultado de décadas de organización, movilización y lucha de miles de mujeres que desafiaron las normas sociales y políticas de su tiempo para exigir igualdad.
Decir que las mujeres «obtuvieron» el voto puede dar la impresión de que fue un derecho otorgado de manera voluntaria. En realidad, fue una conquista alcanzada gracias al esfuerzo de generaciones de activistas que enfrentaron discriminación, burlas e incluso persecución para lograr que su voz fuera reconocida en la vida democrática.

Sin embargo, el derecho al voto fue apenas el primer paso. La participación política de las mujeres sigue enfrentando importantes desafíos. Aunque cada vez más mujeres ocupan cargos públicos y espacios de representación, aún existen barreras que limitan su acceso y permanencia en la política.

Entre esos obstáculos destacan los ataques personales, las campañas de desprestigio y la violencia digital, prácticas que buscan desacreditar, intimidar o silenciar a quienes participan en la vida pública. Estas formas de violencia no solo afectan a las mujeres que las padecen, sino que también debilitan la calidad de la democracia al restringir la diversidad de voces y perspectivas.

Una democracia más fuerte requiere la participación activa de toda la ciudadanía. Garantizar que más mujeres puedan involucrarse en la política en condiciones de igualdad, libres de violencia y discriminación, fortalece las instituciones, enriquece la toma de decisiones y contribuye a construir sociedades más justas e incluyentes.

Reconocer la historia del sufragio femenino significa también asumir el compromiso de proteger y ampliar los derechos políticos de las mujeres. Porque la igualdad no termina con el derecho a votar; también implica el derecho a participar, representar, decidir y ejercer el liderazgo sin miedo a la violencia o a la descalificación.

La democracia se fortalece cuando las mujeres no solo pueden votar, sino también participar plenamente en la construcción del presente y del futuro de sus comunidades.


Trump buscará la reelección.

 




Testigo del tiempo 

J.C. Malone.
Recientemente, el presidente Donald Trump, usando una gorra con la leyenda “Trump 2028”, anunció su postulación a un “cuarto período”. Él insiste en que “ganó” en 2020, y le hicieron fraude. Parece un “chiste”; pero según el secretario de Estado, Marco Rubio, cuando Trump habla, no bromea, dice lo que hará.
Su repostulación requiere una enmienda constitucional. Lograrla requiere ganar las 33 elecciones senatoriales, y 2/3 de los escaños en la Cámara de Representantes en noviembre. Que 2/3 de las legislaturas estatales convoquen a una convención estatal para ratificar la enmienda, aprobada por 3/4 de los asistentes.
Si comprueban el fraude, evitarán que se repita.
La reelección parece imposible, pero el Partido Demócrata está dividido, ningún partido dividido gana nada. Además, debemos recordar que las cajas cuadradas traen pizzas redondas, que se cortan en triangulitos; en geometría y en política, cualquier cosa es posible.
Lo que más favorecería la posible reelección es la situación de la oposición; los demócratas no solo están divididos, sino que también están en desbandada.
Andrew Cuomo, el exgobernador neoyorquino, Zohran Mamdani le ganó en la convención; él respondió lanzando una candidatura independiente a la alcaldía y perdió otra vez: dos derrotas.
Otros candidatos demócratas están presentando candidaturas independientes tras perder las primarias. Se habla de que Adriano Espaillat, el congresista que perdió las primarias demócratas en el Distrito 13, está preparando una candidatura independiente.
Del Partido Republicano también salen candidatos independientes, es más común que los partidos se dividan en el poder, no en la oposición, como es el caso de los demócratas.
Ciertamente, los partidos mayoritarios están en crisis, en los Estados Unidos, y en otras naciones que siguen el modelo estadounidense.
Las posibilidades de que Trump pueda lanzar una candidatura exitosa dependen de cómo su partido salga de las elecciones de noviembre próximo, debe barrer para tener posibilidad. Debemos poner atención a las denuncias de los fraudes, si aumentan, las elecciones de noviembre podrán tener más controles. Eso podría ayudar a los republicanos a ganar escaños.

La economía del conocimiento: el único camino sostenible para erradicar la pobreza.


 Por Tony Salomón

La historia económica demuestra una realidad difícil de refutar: solo aquellos países que han invertido de manera sostenida en la economía del conocimiento han logrado reducir la pobreza a su mínima expresión. No existe un ejemplo exitoso de una nación que haya vencido el hambre y la exclusión social mediante el asistencialismo permanente o el clientelismo político.

La pregunta obligada es: ¿qué ha hecho el Estado dominicano en los últimos seis años para fortalecer la economía del conocimiento? La respuesta es preocupante. En lugar de consolidar las políticas públicas dirigidas a la investigación, la innovación, la ciencia y la educación, esta gestión ha reducido los presupuestos de instituciones llamadas a generar conocimiento y desarrollo.

La falta de continuidad de las políticas de Estado constituye uno de los principales obstáculos para combatir la pobreza de manera sostenible. No es posible hablar del objetivo de «Hambre Cero» mientras aumentan las condiciones que reproducen la pobreza y se debilitan los instrumentos que permiten superarla.

La experiencia dominicana demuestra que sí es posible avanzar cuando existe una visión de largo plazo. Durante el período 1996-2000 se asumió con responsabilidad el relevo gubernamental, dando continuidad a importantes obras de infraestructura e impulsando iniciativas innovadoras que colocaron al país a la vanguardia regional. La educación, desde el nivel básico hasta el universitario, ocupó un lugar estratégico dentro de esa visión de desarrollo.

El Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA) representa uno de los mejores ejemplos de cómo la inversión en capital humano, tecnología e innovación puede convertirse en una herramienta efectiva para generar oportunidades, elevar la productividad y reducir la pobreza. Es la demostración de que cuando un Estado apuesta por el conocimiento, está sembrando las bases del desarrollo sostenible.

Hoy resulta incuestionable que la innovación tecnológica es un factor esencial para el crecimiento económico. Las economías más dinámicas del mundo compiten mediante el conocimiento, la investigación y el desarrollo; no mediante el reparto de dádivas.

Por ello, resulta contradictorio hablar de «Hambre Cero» mientras se disminuyen los recursos destinados a la investigación, al desarrollo científico y a la formación del talento humano, al mismo tiempo que se fortalecen políticas asistencialistas que, lejos de erradicar la pobreza, terminan perpetuando la dependencia.

Los hechos son más contundentes que cualquier discurso. La evidencia internacional confirma que los países que apostaron por el conocimiento transformaron sus economías y mejoraron la calidad de vida de sus ciudadanos. Quienes optan por el clientelismo prolongan el círculo de la pobreza y limitan las oportunidades de movilidad social.

La lucha contra el hambre no se gana con consignas. Se gana invirtiendo en educación, ciencia, tecnología e innovación. Ese ha sido el camino de las naciones que hoy exhiben los mayores niveles de desarrollo, y no existe razón para que la República Dominicana renuncie a recorrerlo.

Los hechos desmontan cualquier contubernio, local o transfronterizo.

sábado, 25 de julio de 2026

Dos banderas rotas por la ira.

 



Muros y caminos

enmudecidos

en las piernas de esta isla

afeitada en su vegetación

de cadáveres.

Y

no sé,porquè caminamos

entre luces moribundas de paz.

 

¡Corriendo descalzo sobre la indocumentada y amordazada agua del rio Masacre…!


Me refiero a una isla

rodeada de relámpagos

y dragones

habitada por luciérnagas

y ángeles mitad vudú

y mitad brujo/ Papà Liborio

 

Hace tiempo que  un tirano

de República Dominicana colaba café endulzandolo  con la oscurecida sangre haitiana derretida en el fango fronterizo de su piel.

Hoy

llevamos sembradas las fronteras

del ocaso en los bronquios del Masacre se Pasa a Pie…

Pero, algún día las ventanas de la isla

 cerraràn, y se  levantaràn a combatir

en el alba de su torturada voz,

el miedo y la manipulada historia

retorcida en su cabellera,

contada con  lenguas

de fusiles y el papabocò.


Esta isla tiene dos banderas  y en su

Pecho  una Biblia.


Me refiero a una isla dividida por el hambre,

y la ira doctrinada en el quepis de

Rafael Leónidas

Trujillo Molina,

“Titiritero del SIN: Calieses/aparato

represivo,jardinero del crimen,

carnicero de làmparas predicadoras

de alamedas.”

 

Jean-Claude Duvalier

y sus garras de poder

“Los Ton Tons Macoutes”,como también el Cìclope, Joaquín Balaguer, con su sàtrapa retorica…esclavizaron las culturas del Masacre se Pasa a Pie y el Ozama fumigador de plagas en una esquina encendida en la primavera de aquel immortal  24 Abril…

Ahora, los edificios nublados de blancos

se quejan del llanto.

Hoy

 los hermanos ciudadanos haitianos

dejan sus vidas en lluvias sudorosas de muerte

sembrada en lujosas torres de apartamentos,

con sus glóbulos de banderas derramadas,

  besan el cielo.

Los pistoleros de la isla, con

sus frentes de murciélagos

descarnan

La Constitución Dominicana

y haitiana

Yo sé, que pronto

se apagarà el Sol

en los ojos de la isla.

Donde una frontera de

moribundo cadáveres

soportan en su piel, el enriquecimiento

 ilícito de zopilotes, traficantes de isleña banderas

.

Hasta que se despojen los parpados

del vudú y el baño de liborio

Autor:

Danilo Correa.

Miembro del Colegio Dominicano
de Periodistas CDP
C3-155

Miércoles 01, Enero, 2014

Hora: 01,23 am

 

Registrada /Legalizada en la Oficina de ONAPI

República Dominicana

Todos los derechos reservados

18/4/2014

jueves, 23 de julio de 2026

¿Qué se acabó el hambre?.

 


Danilo Cruz Pichardo

danilocruzpichardo@gmail.com

¿Qué se acabó el hambre?

    Ha ocasionado revuelo en la opinión pública nacional la declaración de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el sentido de que en la República Dominicana el hambre desapareció en la población. Naturalmente, se contradice al expresar que apenas un 2.5% no ingiere los nutrientes requeridos cada día.

    La contradicción es mucho mayor cuando admite que el 41.3 de los dominicanos –lo que representa 4.7 millones de habitantes-- sufre de inseguridad alimentaria.

    Las estadísticas señalan que todavía el 4.4% de las viviendas dominicanas tienen pisos de tierra. Además, que el 9% de las casas tienen letrinas para que, quienes las habitan, realicen determinadas necesidades fisiológicas. Hay un dato alarmante, revelador de pobreza, consistente en que apenas el 17% de las viviendas reciben agua por tubería diariamente. Al grueso de la población no le llega el preciado líquido permanentemente, lo que obliga al uso de tinacos y otros envases para el almacenamiento.

    Y debido a que el agua de la red pública no es apta para el consumo humano, el 84% de los dominicanos tiene que comprar los famosos botellones. El restante 16%, que ingiere el agua de tubería, se expone a enfermedades gastrointestinales.

    Se ha pretendido, de igual manera, ofertar la idea de que la pobreza dominicana, en este 2026, bajó a un 15.4%. Posiblemente es una estadística maquillada, porque hay un retroceso en servicios de salud y energía eléctrica, los cuales son vitales para el nivel de vida de cualquier población.

    La FAO debió de ser más precisa y decir con propiedad que el hambre se reduce a cero entre los funcionarios públicos dominicanos. Está el caso de José Ignacio Paliza, que exhibe un rostro rosado del bienestar y la sobrealimentación. Y ni decir de Magín Díaz.

    Desde hace muchos años miembros de organismos de la ONU vienen ofreciendo declaraciones desafortunadas. Sin embargo, los que más contribuyen a desinformar a naciones enteras son miembros de las entidades que otorgan empréstitos, como los del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Eso despierta legítimas suspicacias.

     Los representantes de esos organismos vienen repitiendo que República tiene una economía sana. Se supone que una economía es sana cuando tiene una balanza de pagos favorable, que su deuda externa es bien manejable respecto a su PIB, que no tiene déficit fiscal ni tiene regularmente que estar tomando empréstitos para cubrir gastos corrientes, sobre todo una hipertrofiada nómina pública, dispendio, mientras la mayoría de la población enfrenta necesidades de servicios básicos.

    Parece que, a esos representantes de esos organismos internacionales, les dan un paseo por la Lincoln, la Churchill, 27 de Febrero, entre otras avenidas y sus residenciales aledaños, que son la tacita de cristal de la ciudad. Pero no los llevan a los lejanos poblados del sur y algunos lugares del este del país, donde hay carencia y miseria.

    No tengo pruebas, pero hay quienes han denunciado sobornos de gobiernos corruptos de la región para que estos señores ofrezcan estadísticas favorables, como si las poblaciones comen con números. Desde hace décadas se les escucha expresar que tal o cual gobernante ha sacado a millones de seres humanos de la pobreza.

    Ese fenómeno se dio, específicamente, cuando Ernesto Zedillo fue presidente en México. Sin embargo, al entregar el poder ese antiguo jefe de Estado tuvo que quedarse viviendo fuera de su país, porque hasta deudas del sector privado las transfirió al Estado mexicano.

    Decir que en República Dominicana hay hambre cero, es una forma de la FAO batear de fao o de faul, que es la adaptación fonética más común y aceptada en el béisbol latino.

domingo, 19 de julio de 2026

Esta violaciòn a la Ley se efectùa en el rostro del Sol.”LA PLAYITA, en Las Galeras ¿¿ y Turismo…??




¿¡ Y Turismo; estará de viaje en algún cònclave internacional…? o en alguna playa de resaca electoral…?!🙀🙀🙀


@davidcollado.m @turismoRD, Politur RD mucha atención la Playa LA PLAYITA en Las Galeras está siendo ocupada por estos catamaranes conde regularmente es área de Bañistas, y le tiran los botes a los visitantes, esto es una vergüenza….👀👀

sábado, 18 de julio de 2026

URGE MODIFICAR LA LEY DE SEGURIDAD S0CIAL.87-01?.

 



Por Dr. Wilian Hernández Bacilo.
Medico-Epidemiólogo.

Promulgada el 9 de mayo de 2001, la Ley 87-01 creó el Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS) en la República Dominicana. Transformó un viejo modelo que apenas cubría al 18% de la población.

Hoy, la ley garantiza cobertura de salud y protección en riesgos laborales y pensiones a más del 98% de los ciudadanos.

La Seguridad Social en República Dominicana evolucionó a través de dos modelos: el sistema centralizado de la dictadura de Trujillo y el sistema mixto moderno de la Ley 87-01.

El primer paso significativo se dio en 1947 con la promulgación de la Ley 4146, que creó la Caja Dominicana de Seguros Sociales.

En 1948, la Ley 1896 transformó este organismo en el Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS). Este sistema de reparto estatal estaba diseñado estrictamente para cubrir a los trabajadores formales frente a enfermedades, maternidad, vejez y muerte.

Tras décadas de deterioro del IDSS y una cobertura muy limitada, en 1996 se designó una Comisión Tripartita (gobierno, empleadores y trabajadores).

La labor principal de esa comisión fue la creación de la Ley 87-01, la cual fue promulgada el 9 de mayo de 2001 y marcó un antes y un después en la nación.

El Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS), modernizó el sistema bajo un modelo universal, obligatorio, solidario y plural. 

Creó tres pilares fundamentales que son los siguientes

❖ Seguro de Vejez, Discapacidad y Sobrevivencia: Transición de un sistema de reparto a un modelo de capitalización individual regulado por la Superintendencia de Pensiones (SIPEN). 
❖ Seguro Familiar de Salud (SFS): Separó la función de financiamiento y la prestación de servicios, introduciendo las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS).
❖ Seguro de Riesgos Laborales (SRL): Protege al trabajador ante accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.
❖ Para asegurar el funcionamiento del SDSS, la ley instituyó órganos rectores clave como el Consejo Nacional de Seguridad Social (CNSS), la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) y la Dirección de Información y Defensa de los Afiliados (DIDA).
❖ El Artículo 131 de la Ley 87-01 (Sistema Dominicano de Seguridad Social) establece el derecho del trabajador a recibir un subsidio económico por enfermedad común o accidente no laboral que lo inhabilite para trabajar.

Después de más de dos décadas de promulgada esta 

Ley de seguridad social podemos expresar que existe un balance agridulce, porque aseguramos que hay mayor cobertura de los servicios de salud, hay mayor acceso a la atención de trastornos y enfermedades que antes era muy difícil para un amplio sector de la población, pero al hacer un análisis profundo de esta ley, observamos que adolece de muchos entuertos que van en perjuicio de las grandes mayorías.

Esta ley se ha constituido en una fuente de enriquecimiento de los grandesempresarios que manejas las ARS, que son intermediarios entre los prestadores de servicios y los usuarios de esos servicios.

Otro gran desastre ha sido las AFP, que es un engaño para los afiliados.

Poe estas y otras importantes razones,hoy se hace necesario que los legisladores del país se decidanmodificar esta importante legislación que en su momento se consideró un excelente avance para la salud de todos los pobladores de nuestra Republica Dominicana.

Los jinetes del capital político de Guido.

 


Guido Gómez Mazara, reconocido abogado, escritor, profesor universitario y político dominicano.

Actualmente se desempeña como presidente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL), cargo que ocupa desde agosto de 2024 tras ser designado por el presidente Luis Abinader mediante el decreto 455-24. 

Es un alto dirigente del gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM).

PorCarlos Díaz

El tablero político interno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) empieza a definir sus fuerzas con miras al relevo presidencial. En este escenario, Guido Gómez Mazara se consolida en las encuestas con una intención de voto que oscila entre el 9% y el 12%. Este porcentaje no es un hecho fortuito; representa un nicho específico de la organización que busca un gerente eficiente, capaz y con criterio de Estado. Es el mismo segmento en el que cohabita e intenta crecer David Collado. Sin embargo, tanto el proyecto de Guido como el de Collado enfrentan hoy el mismo talón de Aquiles: estructuras tímidas y una evidente ausencia de nombres de peso pesado a nivel interno.

Esta realidad contrasta drásticamente con las maquinarias de Carolina Mejía y Wellington Arnaud. Estos últimos exhiben músculos políticos imponentes, respaldados por cientos de alcaldes, regidores, diputados y senadores que garantizan control territorial y movilización masiva.

¿Cómo logra entonces Guido Gómez Mazara mantener a flote su barco y retener ese valioso 12% en medio de un mar dominado por transatlánticos? La respuesta no está en la masa, sino en la calidad estratégica de unos pocos. Tres nombres clave sostienen hoy la competitividad de este proyecto: Domingo Rojas, Darío Liriano y Maximiliano Horacio. Ellos son los verdaderos jinetes que reman contra la corriente interna.

Domingo Rojas se erige como una de las estrellas indiscutibles de este engranaje. En un ecosistema político propenso a la estridencia, Rojas aporta humildad, ecuanimidad y capacidad conciliadora. Su figura le otorga un peso social vital, sobriedad y el equilibrio que necesita un equipo que todavía busca una identidad clara. Su trayectoria impecable, lealtad y solidaridad contrastan con el comportamiento de otros miembros del proyecto que parecen no entender el libreto: el candidato es Guido, no ellos. Mientras algunos buscan eclipsar el sol y la luna con egos desmedidos, Rojas trabaja desde la estrategia fina.

En el plano operativo destaca Darío Liriano, actual asistente de Guido. Liriano ha ejecutado una profilaxis indispensable, eliminando las malas prácticas políticas que antes empañaban ese puesto. Ha construido un entorno accesible, conciliador y correcto. Además de liderar una estructura política sólida en Santo Domingo Norte, Liriano practica una solidaridad real: es de los pocos que, en el argot popular, «se baja de la mula» para apoyar económicamente a las bases que siguen fuera del poder.

El tercer pilar es Maximiliano Horacio, quien realiza un esfuerzo titánico por atraer nuevas figuras y dirigentes al proyecto. Con una visión clara del camino hacia el avance, Horacio logra articular consensos y sumar voluntades que otros, con mejores posiciones públicas, mayores presupuestos y altos rangos, simplemente no pueden conseguir. A pesar de no contar con el espacio que por mérito merece, su empuje mantiene viva la dinámica de crecimiento.

Estos tres dirigentes sostienen la nave. La cruda realidad del proyecto de Guido es que una inmensa mayoría de su entorno carece de lógica política, vive en confrontación interna con otros grupos y sufre de una miopía táctica que les impide ver más allá de la curva.

Guido Gómez Mazara tiene el potencial y las condiciones de competir al más alto nivel. No obstante, si aspira a pasar del 12% al triunfo definitivo, debe identificar con urgencia estas debilidades de su entorno. Necesita empoderar a sus verdaderos activos y construir una estructura sólida capaz de competir de tú a tú contra las poderosas maquinarias de Carolina Mejía y Wellington Arnaud. El tiempo corre, y en política, la lealtad y la estrategia de los buenos jinetes salvan barcos, pero se necesitan ejércitos para ganar la guerra.

Mi Vida política en el PRD.

 


18/07/26

Ramón Valdez Chango

Mi vida política ha sido como estar sentado sobre un barril de pólvora mientras me fumo

un cartucho de dinamita. He sido partícipe de los momentos más importantes e históricos

del PRD y, posteriormente, del PRM, siempre dando la cara y defendiendo a los nuestros,

sin importar las circunstancias.

Muchos se preguntarán por qué hablo de esta manera. La respuesta es sencilla: porque

me duele lo que veo.

Después de seis años del gobierno del presidente Luis Abinader, no entiendo cuál ha sido

realmente el papel del INDEX para tantos dirigentes del exterior. Hay compañeros que

trabajaron incansablemente por el triunfo del partido y que, seis años después, todavía no

han sido tomados en cuenta. Esa es una realidad que no puede ignorarse.

La percepción de muchos dirigentes del PRM en Nueva York es que el esfuerzo, la lealtad

y los años de sacrificio no han sido valorados como merecen. Da la impresión de que la

dirigencia del exterior ha quedado relegada, cuando precisamente fue una pieza

importante para alcanzar.

viernes, 17 de julio de 2026

Mandela y la democracia que América Latina necesita

 



Por: Fausto Herrera Catalino

A propósito del Día Internacional de Nelson Mandela, que se conmemora cada 18 de julio.

Hay hombres que llegan al poder. Otros llegan a la historia. Nelson Mandela pertenece a esa excepcional categoría de dirigentes cuya autoridad moral terminó siendo más poderosa que el cargo que ocupó. Su vida constituye una de las lecciones más extraordinarias sobre el liderazgo ético, la reconciliación nacional y la construcción de instituciones democráticas.

La historia demuestra que los pueblos pueden producir gobernantes exitosos. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial sobresalen figuras como Lee Kuan Yew, en Singapur; Deng Xiaoping, en China; Angela Merkel, en Alemania; Óscar Arias, en Costa Rica; Michelle Bachelet, en Chile; José "Pepe" Mujica, en Uruguay; y, por supuesto, Nelson Mandela, en Sudáfrica.

Sin embargo, son muy pocos los dirigentes capaces de cambiar el destino de una nación sin sacrificar la democracia ni los principios éticos que la sustentan. Mandela representa una de las expresiones más acabadas de ese liderazgo singular.

Su grandeza no radicó únicamente en derrotar el apartheid. Su verdadera dimensión histórica consistió en comprender que una victoria política pierde legitimidad cuando se convierte en instrumento de venganza. Después de veintisiete años de prisión, pocos habrían cuestionado que respondiera con resentimiento a quienes lo encarcelaron. Sin embargo, eligió un camino radicalmente distinto: construir una nación donde antiguos enemigos pudieran convivir bajo un mismo proyecto democrático.

Mandela comprendió que la política no consiste en derrotar definitivamente al adversario, sino en evitar que la nación continúe dividida después de la victoria electoral.

En esa decisión reside la esencia del verdadero liderazgo.

A diferencia de muchos vencedores de la historia, Mandela comprendió que la paz duradera no podía edificarse sobre la humillación del adversario. Por ello impulsó la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, presidida por el arzobispo Desmond Tutu, un mecanismo que permitió reconocer los crímenes del apartheid, escuchar a las víctimas y favorecer una justicia restaurativa que evitó convertir la transición democrática en un ciclo interminable de represalias. Aquella experiencia demostró que la reconciliación no significa olvidar el pasado, sino impedir que este secuestre el futuro.

A lo largo del siglo XX surgieron dirigentes que transformaron la historia mediante distintos métodos, pero unidos por una misma convicción: el poder solo adquiere legitimidad cuando sirve a una causa superior.

Mahatma Gandhi convirtió la resistencia pacífica en un instrumento político capaz de conquistar, sin armas, la independencia de la India frente al Imperio británico, uno de los más poderosos de la historia, alcanzada el 15 de agosto de 1947. Enseñó que la autoridad moral puede imponerse sobre la fuerza militar y que la dignidad de un pueblo no depende de la violencia, sino de la firmeza de sus principios.

Martin Luther King Jr. trasladó esa filosofía al movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos. Su lucha nunca pretendió sustituir una discriminación por otra, sino construir una sociedad donde la igualdad dejara de ser una aspiración moral para convertirse en una realidad jurídica y política.

Mandela aprendió de ambos, pero fue aún más lejos. Tuvo la responsabilidad de gobernar una nación profundamente fracturada y logró impedir que la transición democrática desembocara en una guerra racial. Comprendió que el liderazgo no consiste en administrar el resentimiento colectivo, sino en sembrar esperanza, construir confianza y fortalecer las instituciones.

América Latina necesita recuperar esa concepción del liderazgo.

La crisis democrática contemporánea no proviene únicamente del deterioro económico. Proviene también del agotamiento del liderazgo. Cada vez hay más outsiders capaces de ganar elecciones y menos capaces de construir legitimidad.

Durante décadas, la región ha oscilado entre diversas formas de caudillismo. Unos prometieron la redención mediante revoluciones permanentes; otros ofrecieron la salvación absoluta del mercado. En demasiadas ocasiones, ambos caminos condujeron al mismo destino: debilitamiento institucional, concentración del poder, polarización política, corrupción generalizada y creciente desconfianza ciudadana.

Más preocupante que la desigualdad económica es la erosión de la confianza pública. Cuando los ciudadanos dejan de creer en los partidos, en los parlamentos, en la justicia o, incluso, en los procesos electorales, la democracia comienza a perder su principal fuente de legitimidad. Ningún sistema político puede sostenerse indefinidamente cuando desaparece la credibilidad de quienes lo dirigen.

En ese contexto, el pensamiento de José Francisco Peña Gómez adquiere una renovada vigencia. Peña Gómez concebía la democracia no únicamente como un mecanismo electoral, sino como un instrumento permanente de inclusión social. En esa visión coincidía con Mandela: ambos entendían que la legitimidad democrática se fortalece cuando incorpora a quienes históricamente habían sido excluidos del poder.

Su consigna, "Primero la gente", sintetizaba una concepción profundamente humanista de la política: el poder existe para servir a la ciudadanía, no para servirse de ella.

Aunque ambos actuaron en realidades muy distintas, compartieron principios fundamentales: la defensa de la democracia, la inclusión social, el respeto por la dignidad humana y la convicción de que las instituciones deben prevalecer sobre los intereses personales, familiares o de grupo.

La República Dominicana enfrenta desafíos que no podrán resolverse únicamente mediante el crecimiento económico o la competencia electoral. Cinco nudos la frenan en su tránsito de una democracia electoral a una democracia de calidad institucional: la corrupción y la impunidad; la debilidad de los partidos políticos; la lentitud de la justicia; la desigualdad social y el clientelismo; y la desinformación en las redes sociales. Todos ellos exigen dirigentes capaces de construir consensos nacionales y no simples victorias partidarias.

Sin embargo, la política contemporánea parece avanzar en dirección contraria. El debate público suele reducirse a la confrontación permanente, la propaganda y la descalificación del adversario. Las redes sociales han multiplicado la velocidad del conflicto, pero no necesariamente la calidad del liderazgo. Nunca fue tan fácil comunicar tanto y escuchar tan poco.

La doctrina política de Mandela ofrece una respuesta a esa crisis.

Nunca confundió popularidad con autoridad, ni autoridad con autoritarismo. Sabía que un verdadero estadista escucha antes de decidir, negocia sin renunciar a sus principios y entiende que el adversario político no es un enemigo de la nación.

Otra de sus mayores enseñanzas fue su relación con el poder. Pudo perpetuarse en la presidencia aprovechando su inmenso prestigio nacional e internacional. No lo hizo. Gobernó un solo mandato y fortaleció las instituciones democráticas, dejando una lección que conserva plena vigencia: ningún hombre, por extraordinario que sea, debe situarse por encima de la República.

Ese comportamiento contrasta con una práctica demasiado frecuente en numerosos países, donde algunos dirigentes terminan creyéndose indispensables y convierten los partidos en extensiones de su propia voluntad. La historia demuestra que, cuando las instituciones dependen de una sola figura, la democracia comienza a deteriorarse.

Mandela comprendió también que un auténtico líder no fabrica seguidores dependientes, sino ciudadanos libres y nuevos dirigentes. La fortaleza de una organización política no se mide por la obediencia de sus militantes, sino por su capacidad para renovar liderazgos sin renunciar a sus principios.


Hoy, cuando numerosas democracias atraviesan una profunda crisis de representación, el legado de Mandela adquiere una dimensión universal. Su ejemplo recuerda que gobernar no consiste en administrar emociones pasajeras, sino en construir confianza; que el liderazgo no es un ejercicio de imposición, sino de persuasión; y que el poder solo encuentra su verdadera justificación cuando amplía la libertad, fortalece las instituciones y mejora la vida de las personas.

Las democracias latinoamericanas no necesitan nuevos caudillos providenciales. Necesitan dirigentes con la visión ética de Gandhi, la autoridad moral de Martin Luther King Jr., el compromiso democrático de José Francisco Peña Gómez y la extraordinaria capacidad de reconciliación que convirtió a Nelson Mandela en uno de los más grandes estadistas de la historia contemporánea.

Mandela nos recordó que ningún gobernante engrandece a una nación por permanecer más tiempo en el poder, sino por dejar instituciones más fuertes que su propia figura. Ese continúa siendo el gran desafío de nuestras democracias y la lección que la política latinoamericana aún está llamada a aprender.

Esa sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes de América Latina y, particularmente, de la República Dominicana. Las democracias no fracasan porque carezcan de constituciones, leyes o elecciones; fracasan cuando escasean dirigentes con la integridad suficiente para someterse a ellas antes que manipularlas en beneficio propio. Mandela comprendió que la verdadera grandeza del poder no reside en conservarlo, sino en ejercerlo con límites; no en acumular autoridad, sino en fortalecer las instituciones que sobrevivirán al gobernante.

Por eso, el mayor homenaje que América Latina puede rendirle no consiste en recordar su nombre cada 18 de julio, sino en asumir su ejemplo como una ética permanente de gobierno. Mientras sigamos confundiendo liderazgo con caudillismo, autoridad con autoritarismo y victoria electoral con derecho absoluto a gobernar sin contrapesos, nuestras democracias continuarán siendo vulnerables.

Mandela demostró que los grandes estadistas no son aquellos que dejan pueblos divididos y partidos sometidos a su voluntad, sino aquellos que entregan sociedades más reconciliadas, instituciones más sólidas y ciudadanos más libres que los que encontraron al llegar al poder. Esa es la diferencia entre quien simplemente gobierna una época y quien transforma para siempre la historia.

Ese es el liderazgo que reclama nuestro tiempo. Y esa es, quizás, la más grande lección que Nelson Mandela legó a la democracia y que América Latina todavía tiene pendiente aprender.