Himno a la Patria

viernes, 8 de mayo de 2026

La imagen pública.

 

Por Danilo Cruz Pichardo

SANTO DOMINGO, RD.- Miguel de Unamuno, filósofo y pensador, decía que cada individuo tiene tres versiones. La que uno cree ser, la que los demás perciben de uno y la que realmente uno es. Para él esa triple dimensión refleja la complejidad de la identidad humana.

La reflexión de Unamuno sigue más vigente que nunca. La gente llana de cualquier sociedad, regularmente, ignora esos tres “yo” y desarrolla su vida de acuerdo a los principios y valores que definieron su personalidad desde muy temprano. Empero, el error que comete la mayoría de los seres humanos es considerarse a sí mismos como buenos, cuando lo correcto es humildemente establecer la forma en que los demás perciben.

Desde hace décadas las denominadas figuras públicas contratan firmas encuestadoras para que investiguen y determinen la forma como la población las define. Es en base a los resultados de esos estudios que podrían identificar cuáles aspectos son positivos y cuáles negativos y, en consecuencia, contratar los expertos correspondientes en la creación de una imagen favorable. Hoy los hombres públicos (no quiero usar la expresión “mujeres públicas”) contratan asesores nacionales y extranjeros en el área en que se desenvuelven.

Desde que tengo uso de razón las comparaciones que hacen de los deportistas –en el béisbol, el baloncesto, el boxeo y otras disciplinas— son normales entre los fanáticos. Lo anormal es que un deportista destacado se involucre en esos debates, porque estaría cayendo en lo que él piensa que es, que revela falta de humildad y se expone al ejercicio de narcisismo.

En las décadas de los 60 y 70, en nuestro país, se discutía quién era mejor de Mateo Rojas Alou a Manuel Mota, más adelante el debate también giraba en torno a César Cedeño y Cesarín Gerónimo. En baloncesto la disputa era sobre Chicho Sibilio y Hugo Cabrera, mientras en la música el banquete original fue entre Félix del Rosario y Johnny Ventura, hasta que apareció Wilfrido Vargas y la gente empezó a compararlo con el Caballo Mayor.

Lo importante es que a estos ídolos deportivos y artísticos nunca se les vio descalificando a sus competencias. Es una conducta diferente a la de los actores de la actividad política, donde los intereses y pasiones se desbordan y los ataques van más allá de las ideas y formas de abordar los problemas nacionales. Se cae muchas veces en lo personal. Y es una práctica universal, empezando por naciones desarrolladas como Estados Unidos, donde Donald Trump usa el insulto y la descalificación de sus opositores como hábito diario.

En el baloncesto se discute diariamente si el mejor del mundo, en toda la historia de la NBA, es LeBron James o Michael Jordan. Es un debate que va para largo, pero ambos exhiben respeto recíproco y evaden inmiscuirse en el tema.

La gente lo que tiene es que aprender a respetar el pensamiento de los demás, de la misma forma en que aspira a que acepten el suyo. Ser tolerante de las ideas sin importar su dirección o inclinación. En ese sentido, Sócrates, el filósofo, fue un gigante. Le fascinaba el diálogo y sobre todo escuchar, porque sostenía la tesis de que escuchando es que se aprende, no hablando.

De los políticos dominicanos siempre me identifiqué con el doctor Peña Gómez, por su humildad y porque escuchaba a los demás. Me parecía diferente. Tenía una exquisita formación cultural y política, pero nunca hizo ostentaciones intelectuales, inclusive lo vi expresar en una ocasión que él era un hombre que arrastraba lagunas. Lagunas culturales arrastramos todos, sobre todo aquellos que nos formamos en la educación pública.

Los conocimientos son infinitos. Es una perspectiva filosófica ampliamente aceptada, porque el aprendizaje humano nunca se completa por la inmensidad del universo y el surgimiento de nuevas informaciones.

La humanidad ha dado hombres y mujeres sobresalientes, pero los que más llaman la atención son aquellos que no se definen ellos mismos, rol que les toca a los demás, que son humildes e inclusive han sabido reconocer sus propios defectos, si fue que los tuvieron. En ese grupo hay que citar a Nelson Mandela, José (Pepe) Mujica, Jimmy Carter, Andrés Manuel López Obrador. En ese colectivo hay que incluir ya a Claudia Sheinbaum y a Gustavo Petro.

El que conoce la vida de estos personajes podrá establecer que tienen virtudes. Que no se trata de imágenes construidas por expertos del marketing político o las relaciones públicas, como se trató del caso de John D. Rockefeller, antiguo empresario estadounidense, que se caracterizó por la explotación y el trato cruel a los trabajadores, pero Ivy Lee, a quien muchos consideran padre de la Relaciones Públicas, le mejoró su percepción, al ponerlo a realizar donaciones a personas necesitadas.

Ya antes de Ivy Lee estuvo Edward Bernays Trabajando métodos de mejoría de percepción pública de figuras políticas, empresariales, deportivas, etc.

Los actuales expertos en asuntos de imagen lo que hicieron fue aprender y mejorar las prácticas de Lee y Bernays. Y todos, en sentido general, han reconocido la tesis de Miguel de Unamuno, académico y filósofo español, antiguo rector de la Universidad de Salamanca, en el sentido de la identidad, que cada ser humano es tres personas distintas en una.

Fuente:La Bazuca.com

Patología forense dominicana y su rol social contemporáneo.

 


Por: Sergio Sarita Valdez |

Resultaría fantasioso pensar en un ejercicio sano y confiable de la medicina legal en el ambiente de una cruel y sanguinaria dictadura como la que vivió el pueblo dominicano durante tres décadas, en la llamada era de Trujillo. Solo hay que revisar el informe que se rindió tras el alevoso asesinato de las tres hermanas Mirabal y del chofer Rufino Antonio De la Cruz Disla.

El médico legista certificó que los cuatro habían perdido la vida en un accidente automovilístico, acaecido el 25 de noviembre de 1960, en la cumbre de la cordillera Septentrional, cuando se dirigían desde la ciudad de Puerto Plata con destino a la provincia de Salcedo. Un año antes, el secretario de Trabajo, Ramón Marrero Aristy, habría sido llamado a Palacio, donde fue torturado y ultimado. Igual suerte corrió su chofer. Sus cadáveres fueron precipitados por la carretera de Constanza a fin de simular un mortal accidente vehicular.

La noche del 30 de mayo de 1961 caía abatido a tiros el tirano, cuyo cadáver terminó en la morgue del hospital militar ubicado en la ciudad capital. El cadáver se preparó para las honras fúnebres sin que se llevara a cabo una autopsia. Destino parecido hubo de tocarle al dictador Ulises Heureaux en la ciudad de Moca, el día 26 de julio de 1899.

El 19 de noviembre de 1911 fue ultimado a balazos el presidente constitucional Ramón Cáceres. No hay testimonio escrito de naturaleza médico legal.

El 17 de marzo de 1975 fue asesinado en Santo Domingo el periodista Orlando Martínez Howley. En su caso tampoco se realizó la necropsia.

Por iniciativa del Senador por el Distrito Nacional, Dr. Salvador Jorge Blanco, el Congreso aprobó en mayo de 1980 la Ley 136, que hace obligatoria la práctica judicial en todo caso de muerte en cualquiera de las circunstancias siguientes: “a) Cuando existan indicios o sospechas de que haya sido provocada por medios criminales. b) Por alguna forma de violencia criminal. c) Repentina o inesperadamente, disfrutando la persona de relativa o aparente buena salud. d) Si la persona estuviera en prisión. e) Cuando proviniere de un aborto o un parto prematuro. f) Si fuere por suicidio o sospecha de tal…” El 4 de julio de 1982, el presidente de la república, Antonio Guzmán Fernández, apareció en el baño de su despacho en el Palacio Nacional con un disparo fatal en la cabeza. En su caso no se aplicó la ley que su gobierno había promulgado.

 En junio de 1985, a instancias del gobierno del doctor Salvador Jorge Blanco, se llevó a cabo la exhumación y autopsia del cadáver del banquero Héctor Méndez. Dicho procedimiento lo ejecutó la comisión de patólogos de la Asociación Médica Dominicana. Dicha comisión la encabezaba el autor de este trabajo. Sin lugar a duda, la resonancia del caso dio inicio a lo que llamaríamos el “boom” de las necropsias. La población conoció el valor de las experticias médico-legales para determinar las causas reales de una muerte.

 

Llaman a mantener financiamiento de partidos.

Santo Domingo, R.D. – La Fundación Justicia y Desarrollo Local (FUJUDEL) expresó su preocupación ante la intención de reducir nuevamente la asignación presupuestaria destinada al financiamiento público de los partidos, agrupaciones y movimientos políticos, al considerar que esta medida representa un retroceso para el fortalecimiento democrático y la estabilidad institucional del sistema electoral dominicano.

El presidente de FUJUDEL, Pablo Vicente, sostuvo que el financiamiento público a las organizaciones políticas no constituye un privilegio, sino una garantía constitucional y legal orientada a promover la equidad en la competencia electoral, la transparencia en el uso de los recursos y el fortalecimiento de la democracia.
“Reducir de manera reiterada los recursos establecidos por la ley afecta la planificación institucional de los partidos y debilita las condiciones mínimas para una participación política equilibrada y transparente”, expresó Vicente.

FUJUDEL valoró el comunicado emitido por la Junta Central Electoral, en el cual el órgano electoral recuerda que la Ley núm. 20-23, Orgánica del Régimen Electoral, establece que en los años no electorales el financiamiento público debe corresponder al 0.25 % de los ingresos nacionales, mientras que el presupuesto aprobado para el año 2026 consignó apenas un 0.12 %, cifra inferior a lo dispuesto legalmente.

La entidad recordó que los partidos políticos son pilares esenciales del sistema democrático y que el artículo 216 de la Constitución reconoce su rol en la participación ciudadana, la representación política y la consolidación del Estado social y democrático de derecho.

No obstante, FUJUDEL enfatizó que el financiamiento público debe estar acompañado de mayores niveles de transparencia, controles efectivos y una estricta rendición de cuentas por parte de las organizaciones políticas. En ese sentido, consideró indispensable fortalecer los mecanismos de fiscalización del uso de los recursos públicos, garantizando informes financieros oportunos, accesibles y auditables para la ciudadanía.

“El financiamiento público y la rendición de cuentas son dos caras de una misma moneda. Así como el Estado debe cumplir con las obligaciones legales de asignación presupuestaria, los partidos políticos tienen el deber de administrar esos recursos con transparencia, eficiencia y apego a la ley”, afirmó Pablo Vicente.

FUJUDEL señaló además que fortalecer la supervisión financiera de los partidos contribuye a elevar la confianza ciudadana en el sistema político, prevenir prácticas irregulares y consolidar una cultura democrática basada en la integridad y la responsabilidad institucional.

En ese sentido, la organización consideró que cualquier modificación al financiamiento partidario debe realizarse dentro del marco constitucional y legal vigente, respetando los principios de seguridad jurídica, legalidad y confianza legítima.

Asimismo, hizo un llamado a las autoridades competentes y a las propias organizaciones políticas a asumir un compromiso firme con la transparencia y la institucionalidad democrática, preservando la estabilidad del sistema de partidos y garantizando condiciones adecuadas para su funcionamiento.

Finalmente, Pablo Vicente reiteró que la democracia requiere instituciones sólidas, reglas claras y respeto irrestricto a las leyes, por lo que exhortó a abrir espacios de diálogo y reflexión sobre el impacto que tendría una nueva reducción presupuestaria en la calidad del sistema democrático dominicano.