Himno a la Patria

domingo, 13 de septiembre de 2026

Olivo de León: una vida consagrada al periodismo y a la lucha gremial.

 

Por José-chino- Bujosa Mieses

Conocí a Olivo de León en las luchas gremiales del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP). Desde aquellos años lo vi alinearse, con decisión y consecuencia, en las filas del Movimiento Marcelino Vega, organización desde la cual ha librado buena parte de sus batallas en defensa de los periodistas y de los trabajadores de la prensa dominicana.
Para mí, Olivo es uno de los dirigentes gremiales del periodismo dominicano de mayor formación académica e intelectual de las últimas décadas.
Su vida pudo haber tomado otro camino. Durante nueve años estudió para sacerdote en el seminario de los Padres Paúles y alcanzó la licenciatura en Filosofía, graduándose Cum laude. También realizó estudios de Bibliotecología. Pero, cuando parecía encaminado hacia la vida sacerdotal, comprendió que su verdadera vocación estaba en otro apostolado: el periodismo y el servicio a los demás desde la comunicación y la lucha social.
Y no abandonó nunca aquella vocación de servicio.
Desde que lo conocí descubrí en él a un trabajador consagrado a los periodistas y a sus organizaciones. Un hombre capaz de dedicar horas, días y años enteros a la defensa de sus compañeros; un dirigente para quien las responsabilidades gremiales no constituyen un título, sino un compromiso.
Olivo no llegó al gremialismo buscando honores. Venía de una experiencia social anterior. Nacido en San Francisco de Macorís, había trabajado con organizaciones comunitarias y juveniles y participado en luchas por reivindicaciones de trabajadores del campo, impulsando cooperativas de ahorro y crédito, clubes juveniles y otras organizaciones populares.
Ese sentido de solidaridad social lo acompañaría después durante toda su carrera periodística.
El dirigente que no abandona su puesto
Lo he visto muchas veces arriesgar hasta su propia salud para cumplir una responsabilidad gremial.
Lo he visto enfermo, visiblemente afectado, acudir de todos modos a reuniones, asambleas y actividades porque entendía que su deber estaba allí. Podíamos decirle que debía cuidarse, descansar, detener por algunas horas aquella marcha interminable, pero Olivo parecía responder con su conducta que mientras hubiese un periodista necesitado de respaldo, una institución reclamando su presencia o una causa gremial esperando defensa, él tenía todavía algo que hacer.
Y eso dice mucho de un dirigente.
Fue secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa durante catorce años. Desde allí promovió programas de capacitación, actividades para las familias de los trabajadores de la prensa y numerosas iniciativas sociales. Durante esa etapa cientos de dirigentes y miembros del sindicato participaron en actividades formativas dentro y fuera del país.
Más adelante llevó aquella experiencia al Colegio Dominicano de Periodistas, cuya presidencia ocupó durante dos períodos, equivalentes a cuatro años, y posteriormente al Instituto de Previsión y Protección del Periodista (IPPP), institución que presidió durante tres períodos, acumulando seis años de gestión. También asumió responsabilidades en COOPNAPRENSA.
Pero las cifras, los cargos y los períodos administrativos no explican enteramente quién es Olivo de León.
Hay que verlo actuar.
Hay que haberlo visto enfrentarse a una autoridad cuando entiende que los derechos de un periodista están siendo atropellados.
No importa la jerarquía del funcionario que tenga delante.
Cuando considera que se trata de una cuestión de principios, su carácter cambia. El hombre afable, sonriente, cordial, que recibe a sus amigos con un abrazo, se transforma en un negociador firme, persistente, difícil de doblegar.
Porque Olivo puede transigir en muchas cosas, pero difícilmente lo hace cuando considera que está en juego un principio gremial.
El corre caminos de los periodistas
Hay una imagen suya que para mí sintetiza buena parte de su personalidad.
Un periodista enferma en cualquier punto del país.
Puede encontrarse cerca o a cientos de kilómetros.
Olivo toma su vehículo y sale a buscarlo.
No pregunta primero cuánto combustible gastará, cuánto tiempo tardará o qué compromisos personales deberá posponer. Se lanza a las carreteras, llega a la casa, al hospital o al lugar donde se encuentre el compañero, conversa con sus familiares, conoce su situación y comienza inmediatamente a gestionar alguna forma de ayuda.
Por eso suelo verlo como una especie de corre caminos del periodismo dominicano.
Donde aparece una necesidad, allí trata de estar.
Y no se conforma con la primera visita. Da seguimiento. Llama. Pregunta. Gestiona. Insiste.
Esa solidaridad no está escrita únicamente en los estatutos de las organizaciones que ha dirigido. Forma parte de su manera de entender el gremialismo.
Una de las conquistas más importantes de aquellos años fue la obtención de pensiones, viviendas, facilidades para la importación de vehículos y asistencia económica para periodistas con problemas de salud. El perfil de su trayectoria consigna que, para lograr inicialmente varias de estas reivindicaciones, presentó reiteradamente al presidente Leonel Fernández la propuesta de un convenio con los gremios periodísticos, hasta concretarlo en 1997.
Así es Olivo: persistente hasta conseguir lo que considera justo.
Del periodismo dominicano al mundo
Pero su dimensión gremial trascendió muy pronto las fronteras nacionales.
Olivo pertenece a esa generación de dirigentes que comprendió que los problemas del periodismo —la libertad de expresión, la seguridad de los comunicadores, los salarios, la precariedad laboral y la independencia profesional— no podían analizarse únicamente desde una perspectiva local.
Desde 1995 ha participado en congresos, seminarios, talleres y conferencias celebrados en numerosos países de América, Europa, Asia, Medio Oriente, África y Oceanía. Su hoja de vida registra recorridos por prácticamente todos los continentes.
Esos viajes ampliaron enormemente su visión del periodismo.
Le permitieron conocer otras experiencias sindicales, otras culturas, otros modelos de comunicación y las diferentes formas en que periodistas del mundo enfrentan problemas que, aun produciéndose bajo realidades políticas y sociales distintas, muchas veces terminan siendo semejantes.
Llegó así a ocupar posiciones relevantes en la Federación Internacional de Periodistas (FIP). Fue secretario de Administración y Finanzas del Grupo América Latina de esa federación y de la Federación de Periodistas de América Latina y el Caribe (FEPALC), además de miembro del Comité Ejecutivo de la FIP, con sede en Bruselas, desde 2001 hasta 2013.
No era ya solamente un dirigente dominicano asistiendo a reuniones internacionales.
Era un dirigente dominicano participando en los órganos donde se discutían y decidían políticas relacionadas con los trabajadores de la prensa de distintas regiones del planeta.
Una formación que nunca termina
Otra de las características que admiro en Olivo es su permanente preocupación por estudiar.
Nunca ha considerado que el conocimiento adquirido sea suficiente.
A su licenciatura en Filosofía agregó la licenciatura en Periodismo, estudios especializados de Bibliotecología, una maestría en Comunicación Estratégica y Relaciones Públicas, otra en Diplomacia y Derecho Internacional, diplomados y numerosos programas de formación, además de estudios doctorales en comunicación consignados en su perfil académico.
Esa formación explica también su manera de argumentar.
Olivo no es solamente un hombre de consignas.
Es un dirigente capaz de estudiar un problema, documentarlo, debatirlo y defender una posición.
A ello se une una extensa experiencia profesional en medios escritos, radio, televisión y agencias de noticias. Ha trabajado, entre otros espacios, en Hoy, El Nuevo Diario, La Voz, El Periodista, la Agencia EFE, Radio Mil, Radio Cristal y Radio Televisión Dominicana.
Además, ha dejado constancia escrita de parte de esa experiencia mediante su obra en dos tomos Organizaciones Periodísticas y Relaciones Internacionales, dedicada a la historia de los gremios periodísticos dominicanos y a sus vínculos internacionales.
Reconocido dentro y fuera de su patria
Una trayectoria tan prolongada inevitablemente tendría reconocimiento.

Olivo ha recibido muchos.

Pero sospecho que existe otro reconocimiento que para  un gremialista termina teniendo un valor todavía más profundo:
el periodista que lo abraza agradecido porque no lo dejaron solo.
La familia que recuerda quién apareció cuando uno de los suyos estuvo enfermo.
El trabajador de la prensa que consiguió una pensión después de años de espera.
El compañero que encontró una organización dispuesta a defenderlo cuando parecía encontrarse desamparado.
Esos reconocimientos no llevan medallas.
Pero quedan escritos en la memoria.
El hombre detrás del dirigente
Porque detrás del dirigente combativo existe también un hombre extraordinariamente afable.
Quienes hemos tratado con él conocemos ese abrazo afectuoso con que suele recibir a sus amigos y compañeros, dentro o fuera de su despacho.
Conocemos su sonrisa.
Su conversación cordial.
Su disposición a escuchar.
Es sincero, solidario, buen amigo, honrado, esposo y padre dedicado.
Pero sería incompleto describirlo solamente desde su cordialidad.
Dentro de ese hombre amistoso existe un combatiente gremial.
Cuando siente que un compañero ha sido atropellado, cuando entiende que una autoridad pretende desconocer los derechos de los periodistas o cuando alguna conquista gremial se encuentra amenazada, aparece inmediatamente ese otro Olivo:
el Olivo firme, vertical, enérgico, difícil de hacer retroceder.
Ese carácter explica también por qué durante tantos años sus compañeros le han confiado importantes responsabilidades y por qué ha ocupado la coordinación nacional del Movimiento Marcelino Vega, convirtiéndose en una de sus figuras fundamentales.
He compartido con él debates, elecciones gremiales, luchas, diferencias circunstanciales, victorias y dificultades.
Y después de tantos años puedo afirmar que para mí constituye un honor tenerlo como coordinador del Movimiento Marcelino Vega y como compañero en estas largas jornadas del periodismo dominicano.
Porque Olivo de León ha demostrado algo que no siempre resulta fácil combinar:
que se puede ser un buen periodista y, al mismo tiempo, un extraordinario dirigente gremial.
Que se puede estudiar profundamente y conservar la sensibilidad ante el sufrimiento de un compañero.
Que se puede recorrer el mundo sin perder el camino hacia la casa del periodista humilde que necesita ayuda.
Que se pueden ocupar importantes posiciones internacionales sin olvidar las pequeñas batallas cotidianas de quienes trabajan detrás de una cámara, un micrófono, una computadora o una libreta de apuntes.
Ese es el Olivo que conozco.
El amigo que abraza.
El dirigente que debate.
El intelectual que estudia.
El periodista que ejerce.
El hombre que toma la carretera cuando un compañero lo necesita.
El que no pregunta primero qué distancia debe recorrer, sino dónde está el periodista que necesita ayuda.
Por eso, cuando algún día se escriba con amplitud la historia del movimiento gremial de los periodistas dominicanos de las últimas décadas, habrá que reservarle un capítulo importante.
Porque Olivo de León no solamente ha dirigido gremios: ha hecho del gremialismo y del periodismo un sacerdocio
Y por eso lo considero, sin reservas, una gloria del periodismo gremial dominicano y un ejemplo del ejercicio ético de nuestra profesión.

sábado, 12 de septiembre de 2026

La justicia que no pesa igual: el chance que unos reciben y otros pagan.



Por: Rolando Espinal, creador de contenido en exclusiva para Foco Público

Hay preguntas que no se responden con expedientes, sino con silencios. ¿Por qué el apellido de unos se desvanece del expediente mientras el de otros se convierte en condena mediática? ¿Por qué unos devuelven millones y no pisan la cárcel, mientras quien alza la voz enfrenta demandas millonarias? La respuesta no está en el Código Procesal Penal. Está en el chance que unos reciben y otros pagan.

¿Qué pasó con la Operación Medusa?

El 29 de junio de 2021, el exprocurador Jean Alain Rodríguez fue detenido en la sede de la Procuraduría General de la República, según confirmó su abogado José Figueroa Guílamo. Ese mismo día, CNN Español reportó que Rodríguez se sumó a otras cuatro personas arrestadas en el marco de la investigación denominada “Operación Medusa”, por presuntos delitos de “asociación de malhechores, estafa contra el Estado, soborno, coalición de funcionarios, falsedad de documentos públicos, robo de identidad, delitos electrónicos y lavado de activos”.

Odebrecht admitió ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos que pagó 92 millones de dólares en sobornos en República Dominicana entre 2001 y 2014, según documentos judiciales citados por Diario Libre. La constructora brasileña pagó aproximadamente US92 millones entre 2001 y 2014 a “funcionarios del Gobierno e intermediarios”. La Procuraduría General de la República, entonces bajo la dirección de Jean Alain Rodríguez, citó al empresario Ángel Rondón tras ser identificado por el gerente local de Odebrecht, Marcelo Hofke, como la persona que recibió esos US$92 millones, en un acuerdo extrajudicial firmado con el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

El entramado de Strukturat, Hasbún y Bonetti

El expediente acusatorio establece que el esquema operó entre 2018 y 2019. Según el expediente del caso Medusa, Jean Alain Rodríguez le preguntó a su amigo, el empresario Paul Martin Hasbún Saladín —a quien conoció en el Consejo de Administración de Domicen, S.A.— si conocía una empresa que trabajara movimientos de tierra para la cárcel de La Nueva Victoria, proyecto que, según le dijo, lo iba a “casar con la gloria y le serviría para catapultarlo políticamente”.

Hasbún Saladín le recomendó Strukturat, LTD, donde el empresario Enrique Ernesto Bonetti Galván fungía como director general. Jean Alain estableció que le asignaría la obra, pero que tendrían que darle un 20% del total del contrato, en efectivo y cambiado a dólares. A pesar de que en la licitación participaron 14 empresas, Strukturat LTD ganó el concurso.

¿Cuánto dinero se entregó?

Los montos documentados en el expediente acusatorio desglosan pagos que suman casi 2 millones de dólares, entregados en efectivo en la residencia de Jean Alain Rodríguez, según Listín Diario:

· 4 de abril de 2019: Hasbún Saladín y Bonetti Galván entregaron US$600,000 en efectivo.

· 24 de junio de 2019: Bonetti Galván entregó US$977,517 en efectivo.

· 10 de julio de 2019: Hasbún Saladín entregó US$398,214 como pago final.

La acusación formal de la Pepca, citada por Diario Libre, indica que Jean Alain recibió RD$163 millones en pagos irregulares por el movimiento de tierra en La Nueva Victoria, correspondientes al 15 por ciento de los montos erogados por la Procuraduría General de la República.

El dinero fue adquirido en la Agencia de Cambio Quezada de La Romana, según El Día. Las empresas depositaban dinero en una cuenta de la agencia de cambio, y los depositantes retiraban el efectivo que luego entregaban a Rodríguez o a sus representantes.

El 4 de abril, un contratista depositó 30.35 millones de pesos y la agencia entregó 600 mil dólares en efectivo que fueron entregados directamente a Jean Alain Rodríguez.

Posteriormente, se repitió la misma triangulación con un depósito de 50 millones de pesos para recibir 977 mil dólares.

El entramado con Cemex

El expediente también documenta que Cemex Dominicana formó parte del entramado corrupto, según CDN.

La empresa fue reclutada por Jean Alain Rodríguez y el empresario Enrique Ernesto Bonetti para que supliera de manera exclusiva todo el hormigón, el cemento y los agregados a las constructoras de La Nueva Victoria.

Por esa gestión, Cemex pagaría comisiones a través de Materiales de Construcciones LNV. Las constructoras fueron obligadas a comprar todos los materiales a Cemex; de no hacerlo, se les retiraría la construcción de los lotes asignados.

Los fiscales cuantificaron que Cemex pagó más de RD$12,908,197 en sobornos, disfrazados de comisiones, por la exclusividad de venta en La Nueva Victoria.

¿Por qué Ligia Bonetti pidió ser desvinculada y en horas le rompieron el velo corporativo?

El 29 de julio de 2022, el Grupo SID y la familia Bonetti Guerra emitieron un comunicado desvinculándose del caso, según Hoy.

Ligia Bonetti Du-Breil, presidenta ejecutiva del conglomerado, aclaró que Strukturat “pertenece a otro grupo empresarial del país” y que los Bonetti Guerra tenían una participación minoritaria, siendo “uno de los más de 800 accionistas de la empresa mencionada, con un 0.0004%”. El comunicado puntualizó que “el ejecutivo responsable de la gestión de Strukturat no forma parte de Grupo SID, ni ha sido empleado del mismo ni está legalmente vinculado al núcleo familiar Bonetti Guerra”.

Sin embargo, la propia acusación señala que Enrique Ernesto Bonetti Galván fungía como director general de Strukturat.

¿Cuánto costó y quién paga los platos rotos?

El acuerdo entre Lisandro Macarrulla Martínez y el Ministerio Público estableció la devolución de RD$144,672,393.77 al Estado, según Hoy. El acuerdo fue firmado el 4 de diciembre de 2023 e incluyó tres años de reclusión bajo la modalidad de pena suspendida y la cancelación del registro mercantil de Mac Construcciones S.R.L.

Mientras tanto, quien escribe no ha recibido un solo peso de las obras de JAR ni de ningún contrato público. Sin embargo, enfrenta una demanda de no menos de 60 millones de dólares por difamación, según El Periódico. La demanda fue interpuesta por el empresario Felipe Augusto Vicini Lluberes ante el Tribunal del Distrito Sur de la Florida, División de Fort Lauderdale, el 25 de febrero de 2026. La demanda califica las imputaciones como difamación “per se”, figura legal que aplica cuando se imputan delitos graves que pueden causar daño directo a la reputación sin necesidad de demostrar perjuicios adicionales.

¿Dónde nos desviamos?

La defensa de JAR sostiene que el proceso ya superó el plazo máximo de cuatro años y que la acción penal debe extinguirse por prescripción. El 17 de agosto de 2026, el Segundo Tribunal Colegiado del Distrito Nacional rechazó esa solicitud, según Z 101 Digital. El procurador adjunto Wilson Camacho celebró la decisión: “Jean Alain Rodríguez Sánchez busca impunidad dentro y fuera del tribunal. Por suerte, este tribunal le ha enviado un mensaje en derecho y le ha dicho que tiene que prepararse para defenderse de la prueba, que es lo que él ha querido evitar”.

El Tribunal Constitucional, mediante la sentencia TC/0225/25 del 30 de abril de 2025, prohibió al Ministerio Público el uso público de sobrenombres como “Operación Medusa”. Pero JAR ya fue sancionado por el Departamento de Estado de Estados Unidos el 11 de diciembre de 2023, junto a su esposa María Isabel Pérez Sallent y sus dos hijos, por “corrupción significativa al apropiarse indebidamente de fondos públicos destinados a proyectos de infraestructura e instituciones gubernamentales financiados por el estado”.

La bola está en la cancha de un juicio federal con jurado en La Florida

Aquí no hay filtraciones interesadas, ni “chances” presidenciales, ni acuerdos bajo la mesa. En un tribunal federal del sur de Florida, con un jurado que escuchará la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad, las cartas están sobre la mesa. El estatuto 770.01 existe para proteger a los demandados de demandas temerarias. La difamación “per se” existe para proteger a quienes son acusados falsamente de delitos graves. El sistema está diseñado para que nadie esté por encima de la ley.

Cuando se habla de daño reputacional, hay que esperar el lanzamiento correcto para servir la respuesta en plato frío.

Transparencia y justicia para todos, sin chance.

Que el gran jurado de Florida tenga la última palabra. Que los testimonios de Miriam Germán, Yeni Berenice y Wilson Camacho lleguen a un tribunal federal donde no se pueda callar la verdad ni otorgar indulgencias. La balanza de la justicia dominicana no se mueve sola: se mueve cuando alguien con poder decide qué platillo pesa más. Y mientras esa decisión siga siendo discrecional, seguirán los que pagan y los que reciben el chance.

viernes, 11 de septiembre de 2026

Corrupción pública rampante.

 


Danilo Cruz Pichardo

 Los actos de corrupción que se registran en el presente llevan a pensar que Danilo Medina, a través del Ministerio Público, fue cogido de “mampara”, cuando miembros de su entorno político, militar y familiar los involucraron en expedientes judiciales con nombres de animales marinos que todavía se ventilan en los tribunales. Los casos cuentan con argumentos probatorios sólidos, pero están muy lejos de ser los únicos hechos de peculado ocurridos en el Estado dominicano en los últimos tiempos.

    Se trata de acontecimientos noticiosos de carácter selectivos, como también es evidente la intención de ocasionar daño. Aparte de esos eventos, se pueden contar con los dedos de una mano sanciones contra otras maniobras ilícitas practicadas desde las instituciones públicas. Podrían poner de ejemplo el escándalo de SENASA (el cual el presidente ocultó y encubrió hasta el último momento) y el castigo contra el principal responsable de un robo inicial de 15 mil millones de pesos, pero obviando que cuando Santiago Hazim fue apresado ya estaba en franca desgracia con el poder.

    Al momento de escribir estas líneas se denuncia corrupción pública a mayor nivel en no menos de 13 instituciones. Y dos de los responsables fueron promovidos a puestos de mayor jerarquía en los famosos cambios que hizo recientemente el Poder Ejecutivo. ¿Dónde está la Cámara de Cuentas? Lo que se sabe es por denuncia de otras instituciones.

    Se estima que en el 90% de los órganos estatales se registran irregularidades de diferentes tipos. Una de las más comunes –sin dejar de ser de las menores--  es la pluriactividad o multiempleo ilegal en varias oficinas estatales simultáneamente, lo que viola el Art. 144 de la Constitución y el Art. 80, numeral 5, de la Ley 41-08.

    Hace tiempo que el Ministerio de Administración Pública debió corregir, con un simple cruce de nóminas, que una misma persona esté cobrando en dos y tres oficinas públicas. Y digo cobrando porque en el mismo horario no puede lógicamente colaborar en una ni en otras.

    El asunto toma ribetes de mayor gravedad cuando oficiales policiales y militares aparecen en nóminas públicas. Pero también aparecen empresarios percibiendo sueldos en varios lugares del Estado e inclusive funcionarios de elección popular, pese a que tanto la carta magna como la Ley Orgánica de Administración Pública establecen que solo la labor docente es compatible con el alto cargo que ostentan.

    Sin embargo, esperar corrección es un sueño, pues estamos ante un Gobierno que desde la cúspide pone el mal ejemplo. Desde agosto de 2020 Abinader empezó a designar empresarios en cargos públicos en las mismas áreas en que se desenvuelven en el sector privado, generando conflictos de intereses que prohíben los Art. 135 y 138 de la ley sustantiva, así como las leyes 340-06 y 120-01. Pero algo más –cuente usted, amigo lector, los casos--: hay varios de esos empresarios que ocupan múltiples funciones públicas a su vez.

    La razón principal del déficit fiscal está en las irregularidades que se observan en el gasto corriente. Tenemos un agujero fiscal que representa el 16.1% del Presupuesto Nacional y el 3.2 del Producto Interno Bruto, lo que podría corregirse con medidas de austeridad, pero el gobierno opta por la toma de empréstitos regulares, dando una apariencia de bienestar inmediato, pero comprometiendo seriamente el futuro económico de los dominicanos.

    Uno de los males que hacen mayores daños en la administración pública y hasta en instituciones estatales descentralizadas es el nepotismo, que prohíbe el numeral 15, del Art. 80, de la Ley 41-08. Las instituciones del Estado están copadas por miembros de las mismas familias, llegando en ocasiones a tres generaciones, cuando se colocan hijos y nietos.

    Aunque los funcionarios públicos hacen intercambios, de todas maneras, las anomalías de los conyugues y personas con lazos de consanguinidad resultan ser identificadas a través de la Ley 200-04. De las amantes se encarga el rumor público.

    Cabe observar, naturalmente, que los grandes actos de corrupción se dan en las compras de las instituciones públicas, en cuyos departamentos, los funcionarios, no suelen colocar a personas de su misma organización política, sino a importados de extrema confianza, que se comunican personalmente fuera de oficina y mediante códigos especiales cuando se hallan en la institución.

    Terminan formando parte de entramados mafiosos que envuelven a suplidores y otras tantas empresas públicas y privadas.

    Se demostró, empero, que cuando hay voluntad de investigar y castigar irregularidades el Ministerio Público siempre logra desenredar la madeja y establecer, con pruebas, a los culpables de actos criminales contra el Estado dominicano, como en efecto se hizo con Senasa y demás casos con nombres de animales marinos, algunos de los cuales se siguen investigando porque los números todavía no cuadran.

    Falta investigar la corrupción grande, que es la del presente, lo que no sería posible por el momento, porque la corrupción de los gobiernos se conoce cuando salen del poder y si hay la voluntad de quien le sustituye.

    Para investigar y castigar irregularidades estatales hay tres instituciones que son fundamentales. Aquí están: 1) Contraloría General de la República, encargada de fiscalizar los fondos y auditar los pagos de nómina. 2) Cámara de Cuentas, órgano constitucional de control externo que audita la correcta ejecución de los presupuestos institucionales. Y 3) Ministerio Público, dirige la investigación penal y ejerce la acción pública, en representación de la sociedad, para perseguir y sancionar los delitos contra el patrimonio público.

    La pregunta que surge de inmediato es la siguiente: ¿Están esas tres instituciones en condiciones de independencia mínima para cumplir con sus respectivas atribuciones para iniciar procesos de adecentamiento en las instituciones estatales tanto centralizadas como descentralizadas? ¡Por Dios! Seguiré con el tema en la siguiente entrega.

Y mí corazón .

 


Por Miguel Solano

Haiku:

Y mí corazón

Ya quemando sus leños

Yendo al polvo.

Análisis literario:

1. Contexto y ubicación genérica

Nos encontramos ante un haiku en lengua española. Recordemos que el haiku es una forma poética de origen japonés que, en su versión clásica, se compone de tres versos con una métrica de 5-7-5 sílabas y suele girar en torno a la naturaleza, el paso del tiempo o la fugacidad de la existencia (mono no aware). Miguel SOLANO traslada esta estructura al español y la pone al servicio de una reflexión amorosa y existencial.

2. Métrica y estructura

Verso Enunciado Cómputo silábico aproximado

1 Y mí corazón( 5 sílabas) (Y-mí-co-ra-zón)

2 Ya Quemando sus leños (7 sílabas) (Ya-Que-man-do-sus-le-ños)

3 Yendo al polvo (5 sílabas) (Yen-do-al-pol-vo)

Se cumple, pues, el esquema 5-7-5 propio del haiku, aunque con licencias métricas (la diéresis o el hiato en "Yendo al" → "Yen-do-al" = 3 sílabas; el cómputo exacto depende de la pronunciación). La estructura es ascendente-descendente: el primer verso presenta el sujeto (el corazón), el segundo desarrolla la acción (quemarse), y el tercero remata con el destino (el polvo).

3. Análisis temático

3.1 El amor como entrega y temor

El contexto: Ella cree que Él es el único hombre que ha amado; teme entregarse porque sospecha que Él la abandonará— ilumina el poema de manera decisiva. El haiku no menciona explícitamente ni a Ella ni a Él, pero condensa ese drama interior en una imagen: el corazón que se consume.

· "Y mí corazón": el posesivo "mí" (con tilde diacrítica, aunque ortográficamente innecesaria en "mi", aquí refuerza la intimidad y el desgarro). El corazón es el sujeto lírico, el espacio donde ocurre todo.

"Ya Quemando sus leños": la metáfora del fuego remite a la pasión amorosa, pero también a la destrucción. Los "leños" son el combustible vital: recuerdos, esperanzas, ilusiones. El gerundio ("quemando") indica proceso inacabado, presente continuo: el amor no solo arde, se está consumiendo.

"Yendo al polvo": el gerundio final ("yendo") cierra el ciclo. El polvo es la materia inerte, la muerte, la nada. Es la consecuencia lógica de la combustión: lo que se quema, se convierte en ceniza, en polvo.

3.2 El miedo al abandono

El temor de Ella: "sospecha que Él la abandonará y Ella no podrá soportarlo"— se traduce poéticamente en esa autoconciencia de la finitud. El corazón que se quema no es un corazón que ama plenamente, sino uno que se consume en la duda. La entrega (el fuego) conduce inevitablemente a la pérdida (el polvo). El haiku captura ese instante suspendido entre el amor y su desenlace fatal.

3.3 El mono no aware y la fugacidad

El haiku, fiel a su raíz japonesa, expresa la melancolía de lo efímero. El amor, como los leños, arde y se extingue. No hay rebeldía ni grita: hay aceptación dolorosa. El polvo no es un castigo, sino el destino natural de todo fuego.

4. Análisis formal y estilístico

· Sustantivos concretos: corazón, leños, polvo. Los tres son tangibles, materiales, lo que ancla el poema en lo sensorial y evita la abstracción.

Verbos en gerundio: "quemando", "yendo". Ambos son perifrásticos, durativos, inacabados. No hay un punto final: el proceso sigue ocurriendo mientras se lee. Esto refleja la ansiedad de Ella, que vive en un presente continuo de temor.

Polisíndeton: la conjunción "Y" al inicio del primer y tercer verso encadena las imágenes, como si el poema fuera un eslabón más de una cadena fatal.

Elipsis: no se dice quién quema ni quién va al polvo. El sujeto es el corazón mismo, lo que universaliza la experiencia.

 Ritmo: la sucesión de gerundios crea un ritmo descendente, como una caída inevitable.

5. Interpretación simbólica

Símbolo Significado

Corazón Centro de la afectividad, pero también órgano vulnerable

Leños Ilusiones, recuerdos, tiempo vivido

Fuego Pasión, amor, pero también consumición

Polvo Muerte, olvido, disolución del yo

El poema puede leerse como una alegoría del miedo a amar: quien ama se quema, y quien se quema acaba en polvo. La entrega total (el fuego) implica la pérdida de sí mismo. Por eso Ella teme entregarse: intuye que el amor, en su forma más radical, es autodestructivo, creencia que puede acelerar su estado de infelicidad: Despreciar la vida en vez de vivirla.

6. Relación con el contexto proporcionado

El haiku no narra la historia de Ella y Él, pero la contiene. Es el instante interior de Ella: su corazón ya está ardiendo (ama), pero ya está yendo al polvo (sabe que lo perderá y tiene que evitar llegar al polvo más rápido de lo que el destino ha programado). La tensión entre el amor y el abandono se resuelve en una imagen de consumición. El poema no juzga, no consuela: describe. Y en esa descripción, el lector siente el peso de un amor que no se atreve a ser pleno porque presiente su final: no se impone el placer sino el miedo 


7. Conclusión

El haiku de Miguel SOLANO es una miniatura existencial de gran densidad. En apenas tres versos, condensa:

· La experiencia amorosa como fuego que consume.

· El miedo a la pérdida como conciencia de la fugacidad.

· La finitud humana simbolizada en el polvo.

Formalmente, respeta la estructura del haiku (5-7-5) y su espíritu: la contemplación de lo efímero. Temáticamente, dialoga con la poesía amorosa de todos los tiempos, pero lo hace desde la contención y el silencio. No hay grandes declaraciones: solo un corazón que arde y se deshace. Y en ese silencio, el lector escucha el eco del miedo de Ella: "Si me entrego, me quemo; si me quemo, me pierdo."

La fuerza del poema reside en su ambigüedad. ¿Es el corazón el que ama o el que teme? ¿El fuego es pasión o destrucción? El haiku no responde: muestra. Y en esa demostración, cada lector proyecta su propia experiencia del amor , del rescate y del abandono.

Clientelismo: movilizar no es democratizar.

 


Por Pablo Vicente
El reciente Estudio sobre la abstención electoral en la República Dominicana: voto nacional y en el exterior, elaborado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), a través de CAPEL, aporta un elemento particularmente interesante para comprender una de las contradicciones de nuestro sistema político: mientras la abstención crece en las grandes ciudades, en algunas zonas rurales y comunidades con fuertes redes territoriales la participación electoral se mantiene en niveles más elevados.
Entre las explicaciones que plantea el estudio aparece una realidad que durante mucho tiempo ha formado parte del debate político dominicano: el peso de las redes comunitarias y de las dinámicas de clientelismo político.
Aquí surge una pregunta inevitable: ¿queremos simplemente aumentar la cantidad de personas que votan o queremos construir una ciudadanía que vote con mayor libertad, información y convicción?
El clientelismo puede ser eficaz para movilizar electores. En determinadas comunidades, las relaciones de dependencia, intermediación política, ayudas individuales y redes territoriales pueden convertirse en mecanismos que acercan al ciudadano al proceso electoral. Pero una cosa es movilizar y otra muy distinta es fortalecer la participación democrática.
Una democracia sólida no debería depender de la capacidad de un partido, candidato o dirigente para activar una red de favores el día de las elecciones. El ideal democrático es que el ciudadano acuda a las urnas porque comprende la importancia de su voto, evalúa propuestas, compara candidatos y ejerce libremente su derecho a decidir quién debe representarlo.
El estudio sobre la abstención ofrece, precisamente, señales de una creciente inconformidad con la política tradicional. Una parte importante de los ciudadanos que decide no votar no lo hace necesariamente por apatía. Su abstención puede representar una expresión consciente de rechazo hacia candidatos que no convencen, promesas incumplidas, prácticas clientelares y una forma de hacer política que muchos consideran agotada.
Esta realidad debe llamar la atención de los partidos políticos. Durante décadas, una parte de la competencia electoral ha estado asociada a la capacidad de movilización territorial. Sin embargo, el contexto actual parece estar enviando un mensaje diferente: las viejas formas de movilización pueden conservar influencia en determinados territorios, pero ya no son suficientes para construir legitimidad ni para reconectar con una ciudadanía cada vez más crítica.
El contraste territorial que revela la investigación es significativo. Las zonas urbanas más desarrolladas del país presentan mayores niveles de abstención, mientras que en zonas rurales persisten formas de participación más elevadas, vinculadas, entre otros factores, a redes comunitarias y dinámicas clientelares. El desafío consiste en no interpretar este fenómeno como una invitación a fortalecer esas prácticas, sino como una oportunidad para preguntarnos qué tipo de participación queremos construir.
Porque una democracia puede registrar una elevada participación electoral y, aun así, tener una ciudadanía débilmente conectada con el debate público. Del mismo modo, una baja participación puede expresar una profunda crisis de representación que ninguna fundita, ayuda circunstancial o mecanismo de movilización podrá resolver de manera sostenible.
La abstención de 45.6 % registrada en las elecciones generales de 2024 constituye una advertencia suficientemente seria. El estudio del IIDH-CAPEL demuestra que el problema de la participación no tiene una explicación única y que la respuesta no puede limitarse a mejorar aspectos logísticos o desarrollar campañas genéricas para incentivar el voto. Se requiere, sobre todo, una respuesta política.
Eso implica fortalecer la calidad de la oferta electoral, mejorar los mecanismos de selección de candidaturas, promover partidos más cercanos a la ciudadanía y reducir las prácticas que convierten la relación entre representantes y representados en una simple transacción de corto plazo.
El clientelismo puede movilizar. Puede producir participación y puede ayudar a explicar por qué determinados territorios mantienen niveles de votación superiores a otros. Pero no necesariamente genera confianza en las instituciones, compromiso con lo público ni una ciudadanía más fuerte.
El reto hacia 2028 debe ser superar la idea de que el éxito democrático consiste únicamente en llenar las urnas. Necesitamos llenar las urnas, sí, pero con votos que expresen convicción y confianza en el proceso democrático.
La gran tarea es pasar de una política que moviliza ciudadanos mediante la dependencia a una política que los convoca mediante ideas, propuestas y resultados.
Ese es, quizás, uno de los debates más importantes que nos deja el estudio sobre la abstención: no basta con lograr que la gente vote; debemos trabajar para que vuelva a creer que votar vale la pena.
El autor es abogado, catedrático universitario y presidente de fujudel. fujudel@gmail.com

La catastrófica pandemia silenciosa.

 


Testigo del tiempo 

J.C. Malone

Mi más reciente viaje a la República Dominicana fue para ver y compartir con un amigo, hermano de vida, que fue diagnosticado con un cáncer agresivo y metastásico. Con él me enteré de otros enfermos de cáncer. De pronto, entendí que es difícil encontrar a alguien que no haya sido diagnosticado, que no tenga un pariente diagnosticado o que no conozca a alguien con esa dolencia. 
Hay una terapia alternativa, muy popular: la ivermectina, famosa durante el COVID-19, combinada con otro antiparasitario, como mebendazol o fenbendazol. La idea es que la desparasitación limpie el ambiente celular y elimine los mecanismos de alimentación de los parásitos que serían similares los de las células cancerosas. Esto no significa que el cáncer sea un parásito; sugiere que el cáncer y los parásitos son simbiontes.
Bueno, en la República Dominicana aumenta el precio y escasea la ivermectina, el país padece una pandemia de cáncer peligrosa por ser silenciosa. Desde Nueva York, muchos dominicanos mandan a comprar ivermectina en el país.
Cuando retorné a Nueva York, fui a la tienda donde compro vegetales y frutas, encontré a Aracelis, la cajera mexicana, llorando, salía una inmigrante de Senegal.
Aracelis me contó que una hija adolescente de la señora senegalesa fue diagnosticada con cáncer, y que en su propia familia y círculo social otras habían sido diagnosticadas.
Una mexicana, una senegalesa y un dominicano coinciden en Nueva York y todos tienen a alguien cercano con cáncer. Es una pandemia silenciosa.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que 6.6 millones de personas murieron por COVID-19 entre 2020 y 2022, un promedio anual de 2,2 millones.
El cáncer mata silenciosamente a más de 10 millones de personas y nadie dice nada.
Esto aumenta la desconfianza en torno al Covid-19. ¿Por qué los políticos que ayer querían “salvarnos” del Covid-19 no hacen nada para “salvarnos” del cáncer?
Los dueños del tratamiento contra el cáncer mueven entre 250.000 y 280.000 millones anuales, nunca habrá una cura.
Por eso, el cáncer es una pandemia silenciosa, catastrófica.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Scarlet Benzán es designada viceministra de Gestión Social y Comunitaria del Ministerio Administrativo de la Presidencia



Por Alex G. Olivence

Santo Domingo.– Scarlet Benzán fue designada viceministra de Gestión Social y Comunitaria del Ministerio Administrativo de la Presidencia, una nueva responsabilidad desde la cual continuará vinculada al trabajo social, comunitario y de gestión pública.

Benzán sustituye en la posición a Juan Garrigó Mejía y llega al cargo con una trayectoria desarrollada en el servicio público, la organización política y el contacto permanente con distintos sectores de la sociedad dominicana.

La nueva viceministra ha mantenido una presencia activa en iniciativas dirigidas al fortalecimiento comunitario, la atención a las necesidades sociales y la articulación entre las instituciones públicas y las comunidades. Su designación representa una nueva etapa dentro de su carrera gubernamental y amplía sus responsabilidades en áreas directamente relacionadas con la ciudadanía.

Desde el Viceministerio de Gestión Social y Comunitaria tendrá entre sus principales desafíos fortalecer los mecanismos de acompañamiento a las comunidades, promover una mayor cercanía institucional y contribuir a que las políticas y programas gubernamentales tengan un impacto directo en los sectores que requieren mayor atención.

Además de su experiencia en la administración pública, Scarlet Benzán ha desarrollado una amplia labor política y organizativa, caracterizada por el contacto con dirigentes, bases partidarias y organizaciones comunitarias.

La designación también fortalece su proyección dentro de la vida pública nacional, al asumir una posición desde la cual podrá ampliar su trabajo territorial y su participación en programas de carácter social e institucional.

Benzán inicia esta nueva responsabilidad con el reto de profundizar una gestión cercana a la gente, basada en la eficiencia, la sensibilidad social y la coordinación con las diferentes instituciones del Estado.

Con su llegada al Viceministerio de Gestión Social y Comunitaria, el Ministerio Administrativo de la Presidencia incorpora a una funcionaria con experiencia política y gubernamental, en momentos en que la cercanía con las comunidades y la respuesta efectiva a las necesidades ciudadanas continúan ocupando un lugar importante en la agenda pública.


@scarletbenzan

lunes, 7 de septiembre de 2026

RD:¡Un Momento con Dios en los labios del poder!

  

Dios enmudese la ira del poder en el Palacio gubernamental de la Repùblica Dominicana”









Hay que sincerar la cuenta de género.




Participar no es lo mismo que representar


Por Tony Salomón

¿Estamos realmente garantizando la representación de la mujer dominicana o simplemente estamos cumpliendo con un porcentaje?

Esta pregunta merece una discusión seria, porque una democracia que confunde participación con representación puede terminar celebrando cifras mientras mantiene intacta una realidad que necesita ser transformada.

La mujer dominicana no llegó ayer a la vida pública.

Su presencia está escrita en las páginas más importantes de nuestra historia.

Desde la Independencia Nacional, mujeres como María Trinidad Sánchez, Concepción Bona y Juana Saltitopa, entre muchas otras, demostraron que el patriotismo, el valor y el compromiso con la nación no tienen género.

María Trinidad Sánchez entregó su vida por la causa independentista. Concepción Bona estuvo vinculada a la confección de nuestra primera bandera. Juana Saltitopa, conocida como La Coronela, se destacó en las luchas por la defensa de la nación.

Ellas representan apenas algunos nombres de una larga lista de mujeres que, muchas veces desde el anonimato, acompañaron las grandes luchas que hicieron posible la República Dominicana.

Por eso resulta difícil aceptar que todavía tengamos que discutir si la mujer merece ocupar un espacio en la construcción del poder nacional.

Ese espacio se lo ganó hace mucho tiempo.

La mujer dominicana también ha demostrado una extraordinaria capacidad en la administración del hogar. Cuando el presupuesto familiar se reduce y las dificultades económicas aumentan, suele ser ella quien encuentra la manera de hacer rendir cada peso.

Esa capacidad de administrar, resistir y encontrar soluciones también la ha llevado a destacarse en la administración pública, en el sector empresarial, en la educación, en la cultura y en prácticamente todos los ámbitos de la sociedad.

Hoy la mujer dominicana compite con los hombres en formación académica, preparación profesional, capacidad gerencial y liderazgo.

Está integrada al quehacer político, económico, cultural y empresarial, mientras continúa desempeñando un papel fundamental en la formación y fortalecimiento de la familia.

Entonces, la pregunta vuelve a aparecer:

Si la mujer participa, ¿por qué no está proporcionalmente representada?

Aquí es donde debemos sincerar la cuenta de género.

Porque participación no es representación.

Participar es estar presente.

Representar es tener la posibilidad efectiva de llegar a los espacios donde se toman las decisiones.

Y ahí todavía tenemos una deuda.

No podemos conformarnos con colocar mujeres en las boletas electorales para cumplir con una cuota si posteriormente las condiciones de competencia no permiten que esa participación se convierta en representación real.

La discusión, por tanto, debe ser mucho más profunda.

¿Y si cambiamos las reglas?

Si aceptamos que debe existir un porcentaje determinado de participación femenina, también deberíamos tener la capacidad de discutir mecanismos que garanticen que ese porcentaje se convierta efectivamente en representación.

Una propuesta que puede resultar controversial, pero que merece ser discutida sin prejuicios, es la posibilidad de establecer una boleta electoral exclusivamente para mujeres, donde ellas puedan competir entre sí por los espacios que correspondan a su representación.

¿Es una propuesta perfecta? Probablemente no.

¿Es discutible? Por supuesto.

Pero precisamente por eso debemos discutirla.

La democracia se fortalece cuando las ideas se enfrentan con argumentos y no cuando se descartan simplemente porque resultan incómodas.

Una boleta exclusiva para mujeres no debería entenderse como un regalo ni como una concesión.

Debería concebirse como un mecanismo para convertir participación en representación.

Porque la mujer dominicana no necesita que nadie le regale su capacidad.

La historia demuestra que ha tenido que luchar por cada espacio que ha conquistado.

Lo que corresponde ahora es construir un sistema político donde esa capacidad pueda traducirse  en poder de decisión.

Sinceremos, entonces, la cuenta.

No midamos solamente cuántas mujeres participan. 

Preguntemos cuántas llegan.

Cuántas deciden.

Cuántas dirigen.

Cuántas gobiernan.

Y, sobre todo, preguntémonos si estamos aprovechando plenamente el talento de más de la mitad de nuestra sociedad. 

La mujer dominicana no necesita un espacio por compasión. Necesita que se reconozca el espacio que históricamente se ha ganado.

Es tiempo de pasar de la participación a la representación.

Es tiempo de discutir sin miedo nuevas fórmulas.

Es tiempo de sincerar la cuenta de género. 

Porque reconocer a la mujer no es solamente un acto de justicia.

Es una decisión inteligente para el futuro de la República Dominicana. 

Es tiempo de respetar y potenciar el espacio de una de las mayores fuerzas de nuestra sociedad:

La mujer dominicana. 

Tony Salomón

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Jimmy Sierra: el hombre que hizo de la cultura una trinchera.

 


Por José Bujosa Mieses

Semblanza épica de Julio Samuel “Jimmy” Sierra
Por José “Chino” Bujosa Mieses
Hay hombres que ejercen una profesión durante toda su vida.
Y hay otros a quienes una sola profesión no les alcanza para contener todo cuanto llevan dentro.
Julio Samuel “Jimmy” Sierra perteneció a estos últimos.
Fue periodista, abogado, profesor universitario, historiador, cineasta, dramaturgo, director teatral, cuentista, productor de radio y televisión, investigador y promotor cultural.
Pero todavía esa enumeración resulta insuficiente.
Porque Jimmy Sierra fue, esencialmente, un militante de la cultura dominicana, un hombre que convirtió la cámara, el escenario, el libro, el periódico, el micrófono y la enseñanza en instrumentos para combatir la ignorancia, la injusticia y el olvido.
Nació en Najayo, San Cristóbal, el 16 de diciembre de 1944, bajo aquella República Dominicana sometida todavía a la larga noche de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.
Murió en Santo Domingo el 18 de agosto de 2020, dejando tras de sí una extraordinaria producción intelectual y artística y, sobre todo, una huella humana imposible de borrar.
El muchacho que comenzó rebelándose
Jimmy no esperó llegar a la adultez para asumir posiciones frente a la realidad que lo rodeaba.
Apenas tenía catorce años cuando comenzó a organizar jóvenes que se oponían a la dictadura.
En 1960, siendo estudiante del Liceo Eugenio María de Hostos, creó el periódico El crítico del Primero E.
Dos años después fundó el Club Estudiantil de Jóvenes Amantes de la Cultura, CEJAC.
Desde entonces comenzaba a perfilarse aquella característica que lo acompañaría durante toda su existencia:
Jimmy nunca separó la cultura del compromiso social.
Abril de 1965: cultura en medio de la guerra
Cuando estalló la Revolución Constitucionalista del 24 de Abril de 1965, Jimmy Sierra estuvo allí.
Participó de aquel proceso que estremeció para siempre a nuestra generación y que, después de la intervención militar de los Estados Unidos, convirtió las calles de Santo Domingo en trincheras de resistencia nacional.
Jimmy encontró incluso en medio de la guerra una manera singular de combatir.
En la Zona Constitucionalista creó una escuela destinada a alfabetizar a los combatientes.
Mientras unos empuñaban los fusiles y otros levantaban barricadas, Jimmy levantaba también otra trinchera:
la trinchera del conocimiento.
Era su manera de demostrar que enseñar también podía ser una forma de resistencia.
Que la cultura podía marchar junto a la revolución.
Y que un pueblo que aprendía a leer comenzaba también a comprender mejor por qué luchaba.
9 de febrero de 1966: juntos frente a las ametralladoras
Pero nuestras vidas volverían a cruzarse muy pronto en otro episodio dramático de la historia nacional.
Jimmy y yo estuvimos juntos durante la Masacre Estudiantil del 9 de febrero de 1966.
Aquella mañana, jóvenes estudiantes marchaban hacia el Palacio Nacional.
No llevaban fusiles.
No iban a tomar el poder.
Reclamaban reivindicaciones que considerábamos fundamentales para la democracia que todavía intentaba nacer de las cenizas de Abril.
Pedíamos la salida definitiva de las tropas norteamericanas del territorio nacional.
Reclamábamos la entrega del presupuesto que correspondía a la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Y defendíamos el reconocimiento de las autoridades surgidas del Movimiento Renovador Universitario, aquel extraordinario proceso que había comenzado a barrer con la herencia académica e ideológica dejada por la dictadura trujillista e impulsaba una profunda reforma de nuestra universidad.
Frente a aquellos estudiantes indefensos se levantó la violencia.
Desde el interior de los jardines del Palacio Nacional, detrás de la verja perimetral, policías apostados en el recinto apoyaron sus armas sobre la verja y dispararon ráfagas de ametralladora contra los manifestantes.
El resultado fue terrible:
cuatro estudiantes asesinados y más de dieciséis heridos de bala.
Jimmy estaba allí.
Yo también.
Y aquel episodio quedó grabado para siempre en nuestra memoria.
Porque algunos acontecimientos no se recuerdan solamente con la mente.
Se recuerdan con las heridas de una generación.
El dirigente que buscaba unir
En aquellos años Jimmy Sierra era dirigente estudiantil de la Juventud Revolucionaria Cristiana.
Pero jamás permitió que una militancia determinada levantara muros entre él y quienes actuaban desde otras organizaciones políticas o estudiantiles.
Todo lo contrario.
Mantuvo relaciones estrechas con dirigentes provenientes de las distintas corrientes que convergían en las luchas universitarias y democráticas.
Jimmy poseía una cualidad extraordinaria:
sabía disentir sin convertir al discrepante en enemigo.
Era conciliador.
Unitario.
Solidario.
Buscaba puntos de encuentro.
En una época donde las pasiones ideológicas podían producir rupturas profundas, Jimmy conservaba la amistad por encima de muchas diferencias.
Quizás por eso tantos hombres y mujeres provenientes de posiciones políticas diferentes podían sentarse alrededor de una mesa con él.
Porque Jimmy escuchaba.
Debatía.
Argumentaba.
Pero también sabía querer.
Villa Juana: donde comenzó nuestra amistad
Hablar de Jimmy Sierra para mí no constituye solamente reconstruir la trayectoria de una figura de la cultura dominicana.
Hablar de Jimmy es también hablar de una parte de mi propia vida.
Nos conocimos desde niños en el inolvidable barrio de Villa Juana.
Éramos muchachos del barrio.
Ninguno podía imaginar entonces hasta dónde nos llevarían los caminos de la vida.
Aquella amistad nacida en la infancia sobrevivió a los años, a las luchas políticas, a la Revolución de Abril, a las persecuciones, al periodismo, al cine, a la televisión y a las transformaciones que experimentó el país.
Y no fui el único amigo de aquellos tiempos que Jimmy conservó.
Desde aquel universo humano de Villa Juana cultivó también una larga relación de amistad con quien décadas después llegaría a ocupar la Presidencia de la República, Leonel Fernández.
Esa capacidad de conservar los afectos era parte esencial de Jimmy.
No olvidaba fácilmente al amigo.
No medía las amistades por cargos ni posiciones sociales.
Para él, muchas veces, el amigo seguía siendo simplemente aquel muchacho conocido en las calles del barrio.
Jimmy, el ser humano
Detrás del intelectual de múltiples facetas existía un hombre profundamente atento a quienes lo rodeaban.
Jimmy era amigo de sus amigos.
Preguntaba por ellos.
Se preocupaba cuando alguno enfermaba.
Llamaba.
Visitaba.
Buscaba información.
Ofrecía solidaridad.
Tenía esa forma particular de amistad que no se expresa solamente en los momentos felices, sino especialmente cuando llega la adversidad.
Era atento.
Cariñoso.
Solidario.
Y profundamente familiar.
Construyó una bella familia, a la que fue integrando de manera natural a muchas de sus actividades culturales y sociales.
Su casa, sus proyectos y sus amistades terminaban frecuentemente entrelazándose.
Porque Jimmy no levantaba grandes fronteras entre el creador y el ser humano.
La cultura era también convivencia.
La amistad era cultura.
La familia era parte de aquel universo creador.
Cuando nuestras cámaras se encontraron
Con Jimmy trabajé directamente en uno de sus proyectos televisivos más recordados:
“Contacto-Imagen”.
Aquello no significaba solamente producir televisión.
Significaba experimentar.
Buscar nuevos lenguajes.
Intentar utilizar los medios de comunicación como instrumentos educativos, históricos y culturales.
Juntos participamos también en la fundación del Instituto Dominicano de Cine y Televisión, movidos por aquella aspiración de contribuir a crear las bases de una cinematografía nacional.
Jimmy había comenzado a abrir caminos en el cine documental dominicano.
Entre aquellos trabajos se encontraban “Viacrucis” y “7 Días con el Pueblo”.
En ambos tuve el privilegio de trabajar junto a él como productor.
Éramos parte de una generación que hacía cine cuando en nuestro país hacerlo constituía casi una aventura.
Faltaban recursos.
Faltaban laboratorios.
Faltaban instituciones.
Pero sobraban sueños.
Caracas: la solidaridad de Peña Gómez
Tres documentales de aquella etapa nos llevaron hasta Caracas, Venezuela, para completar su edición:
“Viacrucis”.
“7 Días con el Pueblo”.
Y “Rumbo al Poder”, documental que tuve el honor de dirigir.
Aquella posibilidad fue facilitada por José Francisco Peña Gómez.
Peña Gómez tenía excelentes relaciones con los dirigentes de Acción Democrática de Venezuela, los adecos, y nos entregó una carta que permitió abrir las puertas necesarias para realizar aquel trabajo.
Así llegamos a Caracas cargando películas, esperanzas y fragmentos de historia dominicana.
Jimmy y yo compartimos también esa aventura.
Rumbo al Poder
Mi documental “Rumbo al Poder” narraba el proceso político y electoral que culminó con la histórica victoria de Don Antonio Guzmán Fernández en 1978, poniendo fin a los llamados Doce Años de Joaquín Balaguer.
Aquel documental llevaba una dedicatoria que para mí constituía un acto de justicia política.
Fue dedicado a José Francisco Peña Gómez, a quien definí como:
“El arquitecto de la victoria electoral de Don Antonio Guzmán”.
Peña había sido pieza fundamental en aquella batalla democrática.
Para nosotros, aquellos documentales no eran únicamente películas.
Eran testimonios.
Eran documentos históricos.
Eran fragmentos vivos de la memoria nacional.
Detrás y delante de las cámaras
Nuestra colaboración profesional continuó posteriormente.
Jimmy me incorporó como actor en su serie televisiva “En la boca de los tiburones”.
La vida completaba así uno de esos círculos maravillosos.
Habíamos comenzado siendo dos muchachos en Villa Juana.
Luego habíamos participado en luchas sociales y políticas.
Habíamos compartido jornadas cinematográficas detrás de las cámaras.
Y años después Jimmy me colocaba delante de ellas.
Eso era Jimmy.
Siempre inventando.
Siempre creando.
Siempre reuniendo amigos alrededor de una nueva aventura.
El Teórico y sus tertulias
Entre sus amigos, Jimmy era también “El Teórico”.
Y aquel nombre adquirió una dimensión especial en las tertulias que organizaba.
Participé muchas veces en aquellas tertulias literarias del Teórico.
Allí se hablaba de todo.
Literatura.
Historia.
Política.
Cine.
Teatro.
Revolución.
Televisión.
Personajes del barrio.
Viejas luchas.
Nuevos libros.
Jimmy podía viajar en pocos minutos desde Trujillo hasta García Márquez; desde Abril de 1965 hasta una película europea; desde una anécdota de Villa Juana hasta una discusión sobre el destino de la sociedad dominicana.
Su conversación era otra forma de creación.
Los Sobrevivientes
También compartimos durante años los Encuentros Navideños de aquel grupo de viejos amigos que denominábamos significativamente:
“Los Sobrevivientes”.
El nombre encerraba toda una filosofía.
Éramos sobrevivientes de una época convulsa.
Sobrevivientes de luchas.
De persecuciones.
De cárceles.
De sueños.
De frustraciones.
De victorias.
Y, sobre todo, sobrevivientes de muchos amigos que se habían quedado en el camino.
Aquellos encuentros eran una celebración de la amistad, pero también de la memoria.
Y Jimmy constituía parte esencial de ellos.
El cineasta que persiguió la memoria
Jimmy Sierra comprendió muy temprano que un país que no conserva sus imágenes corre el riesgo de perder una parte de sí mismo.
Por eso filmó.
Investigó.
Archivó.
Reconstruyó.
Fundó instituciones.
Impulsó el Circuito Popular de Cine, llevando películas hacia comunidades alejadas de los grandes centros urbanos.
Filmó nuestra literatura.
Nuestro teatro.
Nuestra pintura.
Nuestros personajes.
Nuestra historia.
Realizó Lilís.
Trabajó sobre Hostos.
Investigó los aportes de los inmigrantes árabes.
Hizo documentales sobre diferentes expresiones de la cultura nacional.
Parecía perseguir permanentemente una obsesión:
que nada importante de la cultura dominicana desapareciera sin dejar testimonio.
El hombre que atrapaba fantasmas
Quizás por eso uno de sus títulos más conocidos terminó convirtiéndose, sin proponérselo, en metáfora de su propia existencia:
“El hombre que atrapaba fantasmas”.
Aquella producción sobre los crímenes del trujillismo permaneció vetada durante siete años antes de poder llegar a la televisión, y cuando finalmente salió al aire lo hizo mutilada.
Pero Jimmy ya había ganado la batalla principal.
Había atrapado aquellos fantasmas.
Los había obligado a comparecer ante la historia.
Porque sabía que las dictaduras no terminan solamente cuando desaparece el dictador.
Terminan verdaderamente cuando una sociedad puede mirar de frente su pasado.
El escritor y cronista
Jimmy escribió muchísimo.
Publicó cuentos, investigaciones, artículos, literatura infantil y novelas.
Durante años escribió la serie “Yo estaba allí”, reconstruyendo acontecimientos de nuestra historia.
Utilizó también los seudónimos Sebastián de Lorena, Esmeraldo Paz y Lamberto Mesa para abordar distintos aspectos de la propaganda, los medios y la realidad política dominicana.
De esa pasión nació igualmente “La historia se escribió así”, que llevaría posteriormente a la televisión mediante cápsulas históricas.
Publicó obras como Bordeando el río, El mester de la ironía, La ciudad de los fantasmas de chocolate y los inolvidables Cuentos de Papá Leche.
Idolatría
En los últimos años de su vida apareció “Idolatría”, novela que fue ampliamente comentada en círculos culturales de diferentes provincias.
Tuve la satisfacción de participar en varios de aquellos encuentros.
Y allí volvía a encontrar al Jimmy de siempre.
Escuchando.
Debatiendo.
Sonriendo.
Defendiendo personajes.
Explicando ideas.
Provocando discusiones.
Haciendo cultura.
Porque Jimmy nunca entendió un libro como una pieza destinada solamente a ocupar un anaquel.
Para él un libro tenía que producir conversación.
Tenía que provocar pensamiento.
Tenía que caminar entre la gente.
18 de agosto de 2020
Cuando Jimmy Sierra murió el 18 de agosto de 2020, su partida produjo un profundo vacío.
Fue un duro golpe para la cultura dominicana.
Pero para quienes fuimos sus amigos, el golpe tuvo también otra dimensión.
Porque no había muerto solamente el cineasta.
Ni solamente el escritor.
Ni el dramaturgo.
Ni el periodista.
Ni el profesor.
Ni el investigador.
Había muerto también el amigo.
En mi caso, se había ido aquel muchacho que conocí desde Villa Juana.
El compañero de Abril.
El compañero de aquella dolorosa jornada del 9 de febrero de 1966.
El compañero de Contacto-Imagen.
El compañero de Viacrucis.
El compañero de 7 Días con el Pueblo.
El compañero de nuestras aventuras cinematográficas en Caracas.
El Teórico de las tertulias.
El amigo de Los Sobrevivientes.
El hombre cercano a mi familia.
El amigo fiel.
Yo también puedo decir: “Yo estaba allí”
Jimmy utilizó durante años aquella hermosa expresión para una de sus series periodísticas:
“Yo estaba allí”.
Y al escribir hoy sobre él puedo tomar prestadas esas palabras.
Porque yo también puedo decir:
Yo estaba allí.
Estuve con Jimmy.
Compartimos barrio.
Compartimos luchas.
Compartimos cámaras.
Compartimos documentales.
Compartimos televisión.
Compartimos tertulias.
Compartimos amigos.
Compartimos aquella hermosa e irreverente esperanza de que la cultura podía contribuir a transformar nuestro país.
Por eso mi recuerdo de Julio Samuel “Jimmy” Sierra no puede reducirse al gran intelectual que registra la historia cultural dominicana.
Yo recuerdo también al ser humano.
Al hombre preocupado cuando enfermaba un amigo.
Al conciliador.
Al solidario.
Al dirigente que buscaba unir.
Al hombre familiar.
Al compañero atento.
Al amigo cariñoso.
Al eterno Teórico.
Al muchacho de Villa Juana que nunca perdió completamente aquella capacidad de entusiasmarse ante una nueva idea.
Jimmy no se fue solo
Jimmy Sierra dejó películas.
Documentales.
Libros.
Teatro.
Programas de radio.
Televisión.
Investigaciones.
Canciones.
Discípulos.
Una familia.
Y una inmensa legión de amigos.
Pero dejó algo todavía más importante:
dejó memoria.
Mientras vuelva a proyectarse 7 Días con el Pueblo;
mientras alguien contemple El hombre que atrapaba fantasmas;
mientras un estudiante descubra La historia se escribió así;
mientras un niño vuelva a escuchar los Cuentos de Papá Leche;
mientras un lector abra Idolatría;
mientras alguien recuerde aquellas tertulias;
mientras uno de Los Sobrevivientes pronuncie su nombre;
mientras quienes compartimos con él podamos contar a las nuevas generaciones quién fue,
Jimmy Sierra continuará entre nosotros.
Porque hombres como Jimmy pueden morir físicamente.
Pero no desaparecen.
Quedan dispersos en sus libros.
En sus imágenes.
En sus películas.
En sus alumnos.
En sus hijos.
En sus amigos.
En cada historia que rescataron del olvido.
Jimmy hizo de la cultura una trinchera.
Hizo de la amistad un compromiso.
Hizo de la solidaridad una forma de conducta.
Hizo de la memoria una bandera.
Y de su vida entera,
una obra al servicio de la República Dominicana.
Jimmy Sierra: cineasta, intelectual, combatiente, maestro y amigo.
El hombre que atrapó los fantasmas del pasado para que las generaciones del futuro pudieran mirar de frente su propia historia.