Se busca por intermedio de este lodazal social, difundir y educar a los inquilinos de quienes habitamos este secuestrado mundo, la realidad de una aldea denominada REPÚBLICA DOMINICANA,por medio de fotos, vídeos,siluetas, así como otros medios visuales de expresión, ya que nuestro idioma esta enajenado.Existe la libertad de morirse operado por los fraudes, a todo nivel...el mismo Estado, es una UTOPÍA.
Himno a la Patria
domingo, 8 de marzo de 2026
CDP: Felicidades Querida Margarita Cordero, Por Recibir La Medalla Al Merito A La Mujer Dominicana
Fundación para el Bienestar de la Mujer Dominicana advierte.
"Que la pobreza y la desigualdad económica incrementan la violencia de género en República Dominicana"
Santo Domingo, República Dominicana. – La licenciada Yaneris Ledesma Suárez, presidenta de la Fundación para el Bienestar de la Mujer Dominicana, alertó sobre la relación directa que existe entre la pobreza, la desigualdad económica y el aumento de los feminicidios y la violencia de género en el país.
Ledesma Suárez explicó que muchas mujeres se ven atrapadas en entornos de violencia debido a la dependencia económica, la falta de oportunidades laborales y las limitaciones para acceder a recursos que les permitan salir de relaciones abusivas. “Cuando una mujer no cuenta como independencia económica ni redes de apoyo, su capacidad de escapar de situaciones de violencia se reduce considerablemente”, expresó.
La presidenta de la fundación señaló que esta realidad exige mayor atención y acciones concretas por parte de las autoridades, especialmente en el fortalecimiento de programas de protección social, acceso a empleos dignos, capacitación laboral y mecanismos efectivos de prevención y respuesta frente a la violencia de género.
En ese sentido, hizo un llamado al Gobierno, a las instituciones públicas y a la sociedad en general para que se adopten políticas integrales que combatan simultáneamente la violencia contra las mujeres y las condiciones económicas que la perpetúan.

Asimismo, destacó las iniciativas que impulsa la Fundación para el Bienestar de la Mujer Dominicana, orientadas a empoderar económica y socialmente a las mujeres. Entre estas acciones se encuentran programas de capacitación, orientación legal y psicológica para víctimas de violencia, campañas de sensibilización comunitaria, así como proyectos de formación para el emprendimiento femenino y el desarrollo de habilidades laborales.
“Desde nuestra fundación trabajamos cada día para fortalecer la autonomía de las mujeres, promover la igualdad de oportunidades y prevenir la violencia de género. Creemos firmemente que una mujer empoderada económica y socialmente tiene mayores herramientas para proteger su vida y su dignidad”, afirmó.
Finalmente, Yaneris Ledesma Suárez reiteró que la erradicación de los feminicidios y la violencia de género requiere un esfuerzo conjunto, donde el Estado, las organizaciones sociales y la ciudadanía trabajen de manera coordinada para garantizar la seguridad, el respeto y el bienestar de todas las mujeres dominicanas.
Trump y el desprecio imperial hacia América Latina
Por Ramón Ceballo
Un comentario del presidente estadounidense revive una vieja tensión: la relación desigual entre Washington y América Latina.
Cuando la diplomacia se convierte en desprecio
El reciente encuentro del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con varios mandatarios de América Latina y el Caribe dejó más interrogantes que resultados diplomáticos. Lo que debía ser un espacio de diálogo terminó evidenciando una vieja herida en las relaciones hemisféricas, el persistente desprecio hacia la región.
La situación resulta aún más contradictoria si se recuerda que Trump había decidido boicotear la Cumbre de las Américas, uno de los principales mecanismos de concertación política del continente. Durante décadas, este foro ha servido para que los países del hemisferio discutan temas fundamentales como la democracia, el comercio, la seguridad y el desarrollo.
Al desestimar ese espacio multilateral y optar por encuentros selectivos con algunos líderes latinoamericanos, la política exterior estadounidense envía un mensaje ambiguo; el diálogo regional parece quedar subordinado a los intereses y prioridades de Washington.
El momento más controvertido de la reunión fue una frase atribuida a Trump que rápidamente generó indignación en círculos políticos y diplomáticos. Según versiones difundidas tras el encuentro, el mandatario habría afirmado que no tenía tiempo para aprender “su maldito idioma”. Más allá de la literalidad de la expresión, el significado político del comentario resulta profundamente preocupante.
La diplomacia moderna se sostiene sobre el respeto entre naciones. Las palabras importan, y cuando provienen del líder de la principal potencia del hemisferio adquieren un peso aún mayor. No se trata solo de una expresión desafortunada, sino de una señal que reproduce una visión jerárquica de las relaciones internacionales.
América Latina y el Caribe no son una periferia cultural ni política. La región está integrada por más de 600 millones de personas, con una historia, una identidad y una riqueza cultural que han contribuido de manera decisiva a la construcción del continente americano. El español y el portugués, lenguas predominantes en la región, se encuentran entre los idiomas más hablados del planeta.
El problema de fondo no es únicamente el comentario ofensivo, sino lo que revela sobre una forma de concebir la política exterior. Durante décadas, numerosos gobiernos latinoamericanos han cuestionado una relación marcada por el paternalismo, la intervención y una evidente asimetría de poder.
Paradójicamente, en un momento en que el mundo atraviesa una profunda reconfiguración geopolítica, gestos como este debilitan la capacidad de Estados Unidos para sostener su liderazgo en el hemisferio. Nuevos actores globales buscan fortalecer sus vínculos con América Latina mediante inversiones, cooperación tecnológica y acuerdos comerciales.
En ese contexto, la arrogancia diplomática puede resultar políticamente costosa. La región ya no es la misma de hace medio siglo. Sus sociedades son hoy más conscientes de su identidad y de la necesidad de construir relaciones internacionales basadas en el respeto, la reciprocidad y la igualdad soberana.
Los presidentes latinoamericanos que participaron en el encuentro también enfrentan un desafío político; defender la dignidad de los pueblos que representan. La historia demuestra que América Latina ha sabido resistir presiones externas y preservar su identidad.
Porque en diplomacia las palabras nunca son inocentes. Y cuando esas palabras expresan desprecio, lo que realmente está en juego no es el idioma, sino la dignidad de toda una región.
El reciente encuentro del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con varios mandatarios de América Latina y el Caribe dejó más interrogantes que resultados diplomáticos. Lo que debía ser un espacio de diálogo terminó evidenciando una vieja herida en las relaciones hemisféricas, el persistente desprecio hacia la región.
La situación resulta aún más contradictoria si se recuerda que Trump había decidido boicotear la Cumbre de las Américas, uno de los principales mecanismos de concertación política del continente. Durante décadas, este foro ha servido para que los países del hemisferio discutan temas fundamentales como la democracia, el comercio, la seguridad y el desarrollo.
Al desestimar ese espacio multilateral y optar por encuentros selectivos con algunos líderes latinoamericanos, la política exterior estadounidense envía un mensaje ambiguo; el diálogo regional parece quedar subordinado a los intereses y prioridades de Washington.
El momento más controvertido de la reunión fue una frase atribuida a Trump que rápidamente generó indignación en círculos políticos y diplomáticos. Según versiones difundidas tras el encuentro, el mandatario habría afirmado que no tenía tiempo para aprender “su maldito idioma”. Más allá de la literalidad de la expresión, el significado político del comentario resulta profundamente preocupante.
La diplomacia moderna se sostiene sobre el respeto entre naciones. Las palabras importan, y cuando provienen del líder de la principal potencia del hemisferio adquieren un peso aún mayor. No se trata solo de una expresión desafortunada, sino de una señal que reproduce una visión jerárquica de las relaciones internacionales.
América Latina y el Caribe no son una periferia cultural ni política. La región está integrada por más de 600 millones de personas, con una historia, una identidad y una riqueza cultural que han contribuido de manera decisiva a la construcción del continente americano. El español y el portugués, lenguas predominantes en la región, se encuentran entre los idiomas más hablados del planeta.
El problema de fondo no es únicamente el comentario ofensivo, sino lo que revela sobre una forma de concebir la política exterior. Durante décadas, numerosos gobiernos latinoamericanos han cuestionado una relación marcada por el paternalismo, la intervención y una evidente asimetría de poder.
Paradójicamente, en un momento en que el mundo atraviesa una profunda reconfiguración geopolítica, gestos como este debilitan la capacidad de Estados Unidos para sostener su liderazgo en el hemisferio. Nuevos actores globales buscan fortalecer sus vínculos con América Latina mediante inversiones, cooperación tecnológica y acuerdos comerciales.
En ese contexto, la arrogancia diplomática puede resultar políticamente costosa. La región ya no es la misma de hace medio siglo. Sus sociedades son hoy más conscientes de su identidad y de la necesidad de construir relaciones internacionales basadas en el respeto, la reciprocidad y la igualdad soberana.
Los presidentes latinoamericanos que participaron en el encuentro también enfrentan un desafío político; defender la dignidad de los pueblos que representan. La historia demuestra que América Latina ha sabido resistir presiones externas y preservar su identidad.
Porque en diplomacia las palabras nunca son inocentes. Y cuando esas palabras expresan desprecio, lo que realmente está en juego no es el idioma, sino la dignidad de toda una región.
Nota:» Caretas de la Patria. Se reserva el derecho de publicar trabajos de Opinión u otras categorías, con errores de sintaxis/redacción. Como también no somos responsables de los conceptos emitidos por su autor
Irán: «En Cada Bocanada De Humareda Se Disminuye El Derecho A La Vida…»
Por Minerva Larancuen
AL transcurrir esta horrenda guerra Estados Unidos e Israel enfrentando con feroz ataque a Irán, aumenta de es amanera la inestabilidad en la región. Los países de Medio Oriente se enfrentan a una creciente ola de violencia dentro de sus propias fronteras a medida que se ponen a prueba las lealtades internas y entre sistemas .
«Medio Oriente está ardiendo», escribió Mohamed Chtatou, profesor de la Universidad Mohammed V de Marruecos, en el diario Times of Israel. «No se trata de un único incendio, sino de una constelación de llamas simultáneas que responden, se alimentan y se propagan con su propia lógica».
Como resultados de los horrendos ataques israelíes que mataron al líder supremo de Irán, Ali Jamenei, hubo varios días de protestas en Irak. Las manifestaciones se tornaron violentas y muchos expertos creen que quienes participaron en ellas fueron enviados por paramilitares iraquíes
El estado de nerviosismo e incertidumbre en el Kurdistan iraquí también aumentaron luego de que se conocieran informes que señalaban que Estados Unidos planeaba apoyar a los kurdos para que iniciaran su propia insurgencia dentro de Irán. Teherán, de hecho, ya lanzó ataques contra el Kurdistán .
"La sudada /ensangrentada fotografía inhumana pone al desnudo el delirio del Norteño Ciclope que se quiere adueñar del cerezo que produce la tierra amenaza con su ira diabólica en conspirar contra Dios :único dueño del cielo y la tierra; como también del sudor que produce el mundo..."
Se quiere mostrar y vender como una noble Paloma; pero en la práctica ha demostrado que es un ave de Rapiña , fumigando/fusilando entre lágrimas de pólvoras; cadáveres de rodillas ante la santa Oración del Padre Nuestro…!!!
Nota:» Caretas de la Patria. Se reserva el derecho de publicar trabajos de Opinión u otras categorías, con errores de sintaxis/redacción. Como también no somos responsables de los conceptos emitidos por su autor


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