Himno a la Patria

lunes, 27 de julio de 2026

Las mujeres no obtuvieron el voto: lo conquistaron.

 

Por: Kenia Martínez.

La historia de los derechos políticos de las mujeres no puede entenderse como una concesión. El sufragio femenino fue el resultado de décadas de organización, movilización y lucha de miles de mujeres que desafiaron las normas sociales y políticas de su tiempo para exigir igualdad.
Decir que las mujeres «obtuvieron» el voto puede dar la impresión de que fue un derecho otorgado de manera voluntaria. En realidad, fue una conquista alcanzada gracias al esfuerzo de generaciones de activistas que enfrentaron discriminación, burlas e incluso persecución para lograr que su voz fuera reconocida en la vida democrática.

Sin embargo, el derecho al voto fue apenas el primer paso. La participación política de las mujeres sigue enfrentando importantes desafíos. Aunque cada vez más mujeres ocupan cargos públicos y espacios de representación, aún existen barreras que limitan su acceso y permanencia en la política.

Entre esos obstáculos destacan los ataques personales, las campañas de desprestigio y la violencia digital, prácticas que buscan desacreditar, intimidar o silenciar a quienes participan en la vida pública. Estas formas de violencia no solo afectan a las mujeres que las padecen, sino que también debilitan la calidad de la democracia al restringir la diversidad de voces y perspectivas.

Una democracia más fuerte requiere la participación activa de toda la ciudadanía. Garantizar que más mujeres puedan involucrarse en la política en condiciones de igualdad, libres de violencia y discriminación, fortalece las instituciones, enriquece la toma de decisiones y contribuye a construir sociedades más justas e incluyentes.

Reconocer la historia del sufragio femenino significa también asumir el compromiso de proteger y ampliar los derechos políticos de las mujeres. Porque la igualdad no termina con el derecho a votar; también implica el derecho a participar, representar, decidir y ejercer el liderazgo sin miedo a la violencia o a la descalificación.

La democracia se fortalece cuando las mujeres no solo pueden votar, sino también participar plenamente en la construcción del presente y del futuro de sus comunidades.


Trump buscará la reelección.

 




Testigo del tiempo 

J.C. Malone.
Recientemente, el presidente Donald Trump, usando una gorra con la leyenda “Trump 2028”, anunció su postulación a un “cuarto período”. Él insiste en que “ganó” en 2020, y le hicieron fraude. Parece un “chiste”; pero según el secretario de Estado, Marco Rubio, cuando Trump habla, no bromea, dice lo que hará.
Su repostulación requiere una enmienda constitucional. Lograrla requiere ganar las 33 elecciones senatoriales, y 2/3 de los escaños en la Cámara de Representantes en noviembre. Que 2/3 de las legislaturas estatales convoquen a una convención estatal para ratificar la enmienda, aprobada por 3/4 de los asistentes.
Si comprueban el fraude, evitarán que se repita.
La reelección parece imposible, pero el Partido Demócrata está dividido, ningún partido dividido gana nada. Además, debemos recordar que las cajas cuadradas traen pizzas redondas, que se cortan en triangulitos; en geometría y en política, cualquier cosa es posible.
Lo que más favorecería la posible reelección es la situación de la oposición; los demócratas no solo están divididos, sino que también están en desbandada.
Andrew Cuomo, el exgobernador neoyorquino, Zohran Mamdani le ganó en la convención; él respondió lanzando una candidatura independiente a la alcaldía y perdió otra vez: dos derrotas.
Otros candidatos demócratas están presentando candidaturas independientes tras perder las primarias. Se habla de que Adriano Espaillat, el congresista que perdió las primarias demócratas en el Distrito 13, está preparando una candidatura independiente.
Del Partido Republicano también salen candidatos independientes, es más común que los partidos se dividan en el poder, no en la oposición, como es el caso de los demócratas.
Ciertamente, los partidos mayoritarios están en crisis, en los Estados Unidos, y en otras naciones que siguen el modelo estadounidense.
Las posibilidades de que Trump pueda lanzar una candidatura exitosa dependen de cómo su partido salga de las elecciones de noviembre próximo, debe barrer para tener posibilidad. Debemos poner atención a las denuncias de los fraudes, si aumentan, las elecciones de noviembre podrán tener más controles. Eso podría ayudar a los republicanos a ganar escaños.

La economía del conocimiento: el único camino sostenible para erradicar la pobreza.


 Por Tony Salomón

La historia económica demuestra una realidad difícil de refutar: solo aquellos países que han invertido de manera sostenida en la economía del conocimiento han logrado reducir la pobreza a su mínima expresión. No existe un ejemplo exitoso de una nación que haya vencido el hambre y la exclusión social mediante el asistencialismo permanente o el clientelismo político.

La pregunta obligada es: ¿qué ha hecho el Estado dominicano en los últimos seis años para fortalecer la economía del conocimiento? La respuesta es preocupante. En lugar de consolidar las políticas públicas dirigidas a la investigación, la innovación, la ciencia y la educación, esta gestión ha reducido los presupuestos de instituciones llamadas a generar conocimiento y desarrollo.

La falta de continuidad de las políticas de Estado constituye uno de los principales obstáculos para combatir la pobreza de manera sostenible. No es posible hablar del objetivo de «Hambre Cero» mientras aumentan las condiciones que reproducen la pobreza y se debilitan los instrumentos que permiten superarla.

La experiencia dominicana demuestra que sí es posible avanzar cuando existe una visión de largo plazo. Durante el período 1996-2000 se asumió con responsabilidad el relevo gubernamental, dando continuidad a importantes obras de infraestructura e impulsando iniciativas innovadoras que colocaron al país a la vanguardia regional. La educación, desde el nivel básico hasta el universitario, ocupó un lugar estratégico dentro de esa visión de desarrollo.

El Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA) representa uno de los mejores ejemplos de cómo la inversión en capital humano, tecnología e innovación puede convertirse en una herramienta efectiva para generar oportunidades, elevar la productividad y reducir la pobreza. Es la demostración de que cuando un Estado apuesta por el conocimiento, está sembrando las bases del desarrollo sostenible.

Hoy resulta incuestionable que la innovación tecnológica es un factor esencial para el crecimiento económico. Las economías más dinámicas del mundo compiten mediante el conocimiento, la investigación y el desarrollo; no mediante el reparto de dádivas.

Por ello, resulta contradictorio hablar de «Hambre Cero» mientras se disminuyen los recursos destinados a la investigación, al desarrollo científico y a la formación del talento humano, al mismo tiempo que se fortalecen políticas asistencialistas que, lejos de erradicar la pobreza, terminan perpetuando la dependencia.

Los hechos son más contundentes que cualquier discurso. La evidencia internacional confirma que los países que apostaron por el conocimiento transformaron sus economías y mejoraron la calidad de vida de sus ciudadanos. Quienes optan por el clientelismo prolongan el círculo de la pobreza y limitan las oportunidades de movilidad social.

La lucha contra el hambre no se gana con consignas. Se gana invirtiendo en educación, ciencia, tecnología e innovación. Ese ha sido el camino de las naciones que hoy exhiben los mayores niveles de desarrollo, y no existe razón para que la República Dominicana renuncie a recorrerlo.

Los hechos desmontan cualquier contubernio, local o transfronterizo.