Himno a la Patria

jueves, 25 de junio de 2026

Es necesario que los partidos redefinan sus ideas y objetivos.



Teófilo Quico Tabar

Años atrás, el mundo político contaba con la

efervescencia del idealismo, el misticismo y las

definiciones programáticas. A pesar de ello,

gran parte de los partidos se agruparon

intrínsecamente, por muchísimas razones,

de forma heterogénea. Las cuestiones ideológicas

representaron, en cierto modo, la mínima

expresión, por lo que el resultado fue contar

partidos integrados por gente de muy variada

concepción de las cosas.

Con una heterogeneidad palpable.

 

Dentro de ese concepto, especialmente hoy

sin ideologías, la presencia de líderes y de

dirigentes con características especiales, que les

dan las preferencias dentro de las organizaciones y

a veces dentro de la sociedad,no se deben pasar por alto.

 

Nadie debería ignorar la existencia de estos

fenómenos particulares y especiales. Sin embargo,

lo ideal sería que su presencia esté acompañada de

un proceso de redefinición o recomposición.

Esto así, para que las organizaciones políticas sean

más homogéneas en cuanto a ideas y objetivos. No solo la de llegar al poder.

 

La existencia de las corrientes diferenciadas de

pensamientos debería darse, enmarcadas

dentro de la concepción que tiene el conjunto

de hombres y mujeres que la conforman.

 

Las corrientes deberían representar, enfoques, estilos, propuestas dentro del parámetro de lo

que la organización en sí misma representa, no

solamente aspectos personales. Pero deben o

tienen que proyectar también las ideas de las

figuras que las representan como gestores o

como candidatos a importantes posiciones.

 

Lo expreso, porque los partidos políticos -con

todas sus imperfecciones, como carencia de

definición, heterogeneidad y muchas veces

confusa composición- siguen siendo la mejor

vía para que los ciudadanos continúen

encauzando sus inquietudes políticas y sociales.

 

Y a pesar de que ya no pueden hacerse muchas

diferenciaciones desde el punto de vista

ideológico, deberían reiniciar esfuerzos

mínimamente, para que se logre mayor redefinición en lo programático y en la visión que tienen de la sociedad.

 

Es más, lo que sugiero de forma reiterativa es

que, aunque pueda ser considerado una herejía, la

no presencia de líderes carismáticos y de profundo

arraigo popular al estilo de Bosch, Peña Gómez y

Balaguer, ayudaría en lo que podría ser una nueva

etapa de recomposición y redefinición partidaria, puesto que su peso no gravita con tanta contundencia.

 

Reitero estas ideas y preocupaciones, porque a

pesar de las dudas manifiestas en estudios o

encuestas sobre los partidos, la realidad es que

existe una cantidad increíble de jóvenes y

personas de todas las edades que tienen

deseos de participar en política.

 

Y ese síntoma es demasiado importante para

desaprovecharlo. Este es un buen momento

para que se le dé un nuevo impulso a la visión

que cada partido, dirigente o aspirante tiene

de la sociedad.Su concepto de Nación, de la familia, del desarrollo.

 

Lo ideal sería que los que forman parte de los

partidos, sus dirigentes y quienes quieran

participar, tengan alguna concepción común de

las cosas o por lo menos una idea de hacia

donde se dirigen. Que haya un común

denominador, comenzando por la dirigencia.

Evitar lo que a menudo ocurre, que un

dirigente máximo manifiesta criterios

totalmente divorciados de lo que ha planteado

tradicionalmente su organización.O que militantes

y dirigentes brinquen de un lado a otro como si

nada ocurriera. Sin rubor ni consecuencias.

tabasa1@hotmail.com

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