Testigo del tiempo
J.C. Malone
El exembajador de Barack Obama en Santo Domingo, James Brewster, recientemente “casó” a una pareja de homosexuales, pero él no es juez civil, no tiene autoridad para legalizar matrimonios.
Ese no fue un hecho aislado.
Ahora el Tribunal Constitucional, legalizó las relaciones homosexuales en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Todo esto tiene dos objetivos.
Primero, distrae nuestra atención de los graves problemas del país, altos precios, delincuencia, corrupción, narcotráfico y migración descontrolada.
Segundo, el presidente Luis Abinader está cumpliendo la agenda globalista al pie de la letra, contra la agenda dominicana, y la del presidente estadounidense Donald Trump.
La mayoría de los dominicanos, agrupados en iglesias católicas y evangélicas, también Trump, entiende que las relaciones deben ser entre un hombre y una mujer. Bajo Abinader se legalizan las relaciones entre personas del mismo sexo.
Las Fuerzas Armadas no protegen las fronteras nacionales; la entrada constante de indocumentados y drogas confirma esta afirmación.
La Policía Nacional no protege a la ciudadanía contra la delincuencia, muchos policías compiten con los delincuentes atracando.
Aclaro que no estoy contra los derechos de los homosexuales, discuto nuestras prioridades nacionales. Muchos dominicanos coincidirán conmigo, la protección fronteriza y la lucha contra la delincuencia deben ser las prioridades de nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional.
Las relaciones homosexuales en los cuarteles no son una prioridad en la República Dominicana.
Abinader promueve la agenda globalista. Abrió las fronteras; en cinco años tenemos más indocumentados que nunca. Lucha contra las “noticias falsas y desinformación” (censurar disidentes) y promueve la agenda de género.
Más migración irregular diluye la nacionalidad y su cultura; el control mediático elimina toda disidencia, mientras que más homosexualidad destruye valores familiares tradicionales.
Esta no es una agenda dominicana, sino absolutamente globalista. Ciertamente, Abinader nos gobierna, pero no gobierna para nosotros.
Esta decisión legal nos distraerá durante semanas, estaremos hablando de guardias y policías homosexuales, alimentando el morbo popular. Mientras tanto, Abinader demuestra obediencia a sus jefes globalistas.
Nos distrae y obedece a los globalistas del Foro Económico Mundial, domina por ambos lados, esa es la capicúa de Abinaer.





Ramón Euclides Holguín Marte, cuyo seudónimo de guerrilla era Braulio, desembarcó junto al coronel Francisco Alberto Caamaño por las playas de Azua, el 2 de febrero de 1973, con la firme disposición de poner fin al régimen de Joaquín Balaguer.
Junto a sus compañeros, desembarcó por Playa Caracoles el 2 de febrero de 1973 junto al coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó para enfrentar el gobierno del entonces presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer. Durante la guerrilla, utilizó el sobrenombre de «Braulio», muriendo de hambre y despeñarse del lugar donde se encontraba, en las Lomas de Nizaíto, de San José de Ocoa. Un centro comunal de su comunidad natal lleva su nombre.
Fue recordado por todos los que les conocieron como un joven trabajador y comprometido con su país, y así lo documentan los escritos que hay sobre el sacrificio de los ocho jóvenes. En 1970, Braulio decide salir del país para integrarse al movimiento guerrillero de Caamaño, en Cuba, donde se entrena para ser quien manejaría los explosivos de la guerrilla.


















