Por Miguel SOLANO
*No se escribe para satisfacer simples cumplidos*
*Tenemos a periodistas que "corrompen" la noticia*
Miguel Solano, reputado escritor, poeta, economista e historiador, en el prólogo que escribió para resaltar el contenido de mi obra titulada Periodismo… cuando la verdad no sea distorsionada (publicada en noviembre del 2017), no "guardó secretos". Y expuso sobre el autor lo que calificó como un periodista que nada esconde.
El citado texto-ensayo podría considerarse como "hermano" de la obra que en esta ocasión, con el mismo tema, pero con un contenido más lineal y sin dejar "al aire" nada que pueda ser considerado incorrecto y que contraste con la realidad que se observa en todos los medios noticiosos nacionales.
Lo que subraya Miguel Solano: " Carlos Nina Gómez no escribe para satisfacer simples cumplidos, escribe de lo que ve, escucha, lee y toca. Solo escribe si lo siente y cuando lo siente desafía hasta el monstruo del Mar Rojo, ese que late en nuestros corazones para que podamos decir “te quiero”.
El periodista, que quiere hacer un trabajo memorable sabe que debe trabajar solo, sin aliados, porque no es posible desarrollar una labor informativa ajustada a la ética si se está condicionado por los aliados, esos que siempre hacen vergonzoso el saber amar.
Ciertamente, en República Dominicana, lo estamos esperando: ¡Un medio libre, que trabaje solo. Hay, en los actuales medios, periodistas que ejercen éticamente, no vamos a negarlo.
Sería insensato pedirle a un medio que no tenga ideología. Hasta los robots la tienen, pero que usted sea cristiano no puede llevarlo a ocultar las barbaridades de las iglesias. Lo ético aquí es empezar a aprender que la ideología no puede obligarte a renunciar a la ética, que no te puede llevar a llorar solo en tu nido.
Y digo ideología porque es un absurdo tratar de evaluar la labor de un periodista por valores morales que no tiene. Si es un mercader de la pluma, un corrupto, con eso tengo bastante.
No importa que tan bonito escriba: ¡todo cuanto salga de su pluma, enfermará a la sociedad, aunque te lleve a las estrellas!
El trabajo ético aquí, el que Carlos Nina Gómez propone, en su libro Periodismo, cuando la verdad no sea distorsionada es para el profesional honesto, ese que no por ser demócrata oculta las perversidades de sus defensores, que no por ser antiimperialista, oculta las barbaridades de los antiimperialistas, que no por ser religioso, oculta las barbaridades de las religiones.
No, nos enfocamos aquí en el profesional ético, ese que sin ser sobornado, oculta la verdad porque esa verdad lacera su forma de pensar y de asumir la vida.
Ese periodista es peligroso, muy peligroso. Porque ese es el comunicador que corrompe la información, ese es el comunicador que selectivamente, solo por servirle a su ideología, mata la verdad, la incinera y las cenizas las lanza en esa fosa que llamamos infierno para que allí grite mientras arde en aceite y él pueda decirle al obispo, en la misa del domingo, “yo le serví a mi iglesia”, o decirle al Presidente “yo protegí su administración”. O puede decirle al burgués: “Yo salvé la inversión” y el más criminal de todos, ese que alegremente dice: “Eso no se puede publicar porque perjudica al partido”.
Periodismo… Cuando la verdad no sea distorsionada, te ha dicho, te está diciendo: Usted conoce las limitaciones éticas de este trabajo, te está diciendo, usted sabe que si la prensa no cumple con su función, el Gobierno evolucionará, inevitablemente, primero, al robo masivo, segundo, al crimen selectivo y, tercero, a la dictadura, un lugar perverso, sin devenir, donde ni usted ni yo podremos vivir.
Salido de la academia, usted llega al medio noticioso a llevarle al mundo la luz de su mirar, a “realizar su trabajo”.
La primera lección que le dará el perverso allí mandando es: “Aquí representamos intereses. Tú, o te adaptas, o te vas.
Carlos Nina Gómez, nunca se acomodó y, sigue vivo, comiendo y bebiendo sabroso, haciendo el amor y durmiendo como baby en los brazos del ser amado".
Un ejercicio del periodismo sin "recostarse"
de la mala práctica que dé más comodidad
Así que cuando a usted, en su medio, le ordenen que corrompa la verdad y se lo ordenen diciéndole “haz tu trabajo”, usted sabe que ha llegado el momento, para que en ese momento, usted pueda decir: “¡Este ya no es mi trabajo y como lo quiero más que a mis ojos, lo dejo ir!”
Carlos Nina Gómez fue encerrado en las cárceles balagueristas y en sus costillas tuvo que soportar las macanas, esas que el académico don Manuel A. Patín Maceo definió como “garrote grueso de madera dura y usado con mucha gracia por la Policía”.
O como diría don Bruno Rosario Candelier: “Lo amarraron y usaron sus puños para dejarle una huella interior que conmovió su conciencia y se alojó en la cantera del universo como memoria eterna”, pero el hombre sigue vivo y hace su día y noche para dejarnos una propuesta ética que defender.
El capítulo tres de la obra «Periodismo, cuando la verdad no sea distorsionada» es una delicia, un manantial de sabiduría limpia y pura donde se aborda el devenir del periodismo.
En el capítulo que tiene que ver con el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), le sugerí al autor que incluyera una especie de protocolo acerca de las funciones.
Funciones tanto del CDP, en su conjunto, como de las labores específicas del presidente; el secretario general, el tesorero… para que tanto la sociedad, como los estudiantes de periodismo, les sirvan de base a la hora de demandar cumplimiento con el deber asumido. Pero, ¿logré convencer al autor?
Si me preguntan, ¿Qué mundo aspiro a dejar cuando emprenda mi nuevo viaje?, respondería: "Un mundo donde se ejerza un periodismo sin ninguna debilidad. Ver bien claro cuando la verdad no sea distorsionada es mi gran sueño".
Un informe que no podía quedarse: Permítanme exponer estas ideas, al final de este capítulo:
Siempre resulta importante, y máxime cuando un escritor busca darle "fuerza" a sus textos, citar exposiciones de intelectuales, de gente de calidad humana.
Por ejemplo, en nuestra obra que ¡os presentamos a vuestros consecuentes y dinámicos lectores!, recordar el siguiente pensamiento que nos dejó, para nunca olvidar, el afamado escritor (e inmortal) estadounidense Mark Twain. Mark Twain, gran humanista, por demás, dijo: "Buenos amigos, buenos libros y tener una conciencia tranquila: esta es la vida ideal".
El criterio intelectual que formó la vida de Mark Twain, tenemos, los periodistas dominicanos, que copiar… y dentro de nuestro correcto ejercicio profesional, siempre actuar acorde con las más adecuadas prácticas que deben caracterizar al periodista que nunca violenta los principios y valores éticos de su oficio.
La prensa dominicana.... ¿el cuarto poder? El respeto que debe ganarse con el trabajo
El periodismo, que ganó fama cuando fue bautizado como “El cuarto Poder del Estado”, no puede perder su principal rol: la objetividad.
Tengo amigos que me “aconsejan” que no insista en escribir sobre el periodismo que se ejerce en República Dominicana “porque por más que escribas de ese tema, menos positivos resultados obtendrás”. Es su planteamiento.
Pero, -como lo he subrayado sin acudir al sesgo- el ejercicio del periodismo vive una etapa decisoria.
Y la podríamos dividir en dos: 1) el periodista que ejerce el oficio para satisfacer poderosos intereses y ser beneficiario económicamente, y 2) el periodista que trabaja de acuerdo con los principios, ética y alta pulcritud.
El criterio que tengo respecto al ejercicio del periodismo, el cual está bien certificado en varios de mis libros, encuentra solidaridad.
Concuerda, -quizás por una de esas positivas circunstancias, inesperadas, desde luego- con una ajustada opinión externado por el reputado periodista Aníbal de Castro, que fue mi director cuando él desempeñaba ese cargo en el desaparecido periódico vespertino Última Hora.
Entrevistado por el colega Héctor Herrera Cabral, De Castro expuso: “En República Dominicana tenemos un clima de libertades más que satisfactorio.
Sin embargo, yo creo que el peligro que corremos los periodistas dominicanos es la complacencia. Hemos perdido el sentido crítico, y yo creo que debemos recuperarlo, y el que mantenemos debemos fortalecerlo.
Debemos insistir más en la comprobación de los hechos, o sea, de los datos, de las informaciones que se suministran, no aceptarlas como verdades de por sí”.
Con lo que precisa Aníbal de Castro, a quien en mi más reciente obra encasillo en la lista donde están asentados los más celebrados periodistas dominicanos, se solidifica la consideración que sostengo -y que no varió ni un ápice- respecto a la cuestionada actitud que olímpicamente dejan ver, con vergüenza ajena, los periodistas violadores de los más puros preceptos del periodismo profesional.
Octavio Paz, ensayista y poeta mexicano (Premio Nobel de Literatura 1990), tuvo la siguiente reflexión sobre el ejercicio del periodismo: “El periodista vive en el instante, entre un pasado que se disipa y un futuro que se insinúa”.
Cito también al catedrático Omar Raúl Martínez, de la Fundación Manuel Buendía de México. Él formula estas preguntas: ¿Qué es la vocación en el ejercicio del periodismo? ¿Se puede confundir con una militancia política? ¿Es algo que se descubre o que alguien nos descubre?
Síntesis: el periodismo dominicano, si está dormido, debe -con suma urgencia- despertar y transitar por los mejores caminos.
Cumplir con los parámetros más simples
El periodismo que se ejerce en República Dominicana, ¿cumple con los parámetros que trazan sus principios, códigos éticos y está fundamentado en una práctica de pura limpieza?
La pregunta tiene en la "mira" a periodistas pagados, aquellos que realizan una labor por encargo y que nunca mueven sus dedos en el teclado de una computadora si a cambio no les llega el buen dinero del llamado «oro corruptor».
En esa misma línea también se inscriben -porque son de la misma negativa camada- los llamados comunicadores que con bastante ruido "cantaletean" sin parar en programas de radio y televisión.
Igualmente mencionar a individuos enganchados a periodistas que están -con mucha frecuencia- en las redes sociales alardeando de que “sirven noticias a la toda la colectividad nacional y que por consiguiente crean opinión pública”. ¡Nada más falsa tal consideración!
.A propósito de que el contenido en este libro llegue a los sanos oídos de los periodistas dominicanos que trabajan sin violentar nunca su esencia, que encierra la verdad y la objetividad, cito a uno de los más finos expositores de la ética que debe normar en cualquier carrera profesional. Me refiero al legendario escritor John C. Maxwell.
Maxwell, de nacionalidad estadounidense y quien es considerado como uno de los más reputados conferencistas a nivel global, no vacila en recalcar sobre la decencia que debe caracterizar al ente humano en cualquier circunstancia de su vida.
En efecto, en su maravillosa obra intitulada Ética (La única regla para tomar decisiones), refiere que "puede ser posible engañar a la gente durante un tiempo, pero con el tiempo sus hechos se revelarán porque la verdad sale a la luz pública".
Y subraya: "El comportamiento ético quizás resulte una pérdida de tiempo a corto plazo. No obstante, a largo plazo la gente siempre pierde cuando vive sin ética. ¿Has conocido alguna vez a alguien cuya vida de atajos, decepción y engaño terminará bien?
En el largo proceso del periodismo dominicano se registran “especiales personajes” que están en los medios noticiosos, pero que no realizan una labor acorde con la norma periodística más elemental.
Es de capital importancia resaltar que en el ejercicio del periodismo profesional, en ninguno de sus géneros, debe primar el sesgo. El periodista que trabaja con sesgo, es obvio que deja atrás los principios, la ética y la limpieza de su oficio
Objetividad, principios, limpidez y ética son las principales herramientas que deben normar el ejercicio de un periodismo auténtico… el periodismo que encierra la correcta normativa comunicacional.


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