Por José Bujosa Mieses
Prohibido olvidar.
Emna Méndez. de Bujhosa
36 años después de la partida de mí padre hacia la eternidad.
Mi padre fue un comandante de la revolución del 24 de abril de 1965, en la que se integró junto a sus hijos William, Marino y Emna a la lucha por el retorno a la constitucionalidad y la defensa de la Soberanía Nacional.
Fue de los primeros militares, en retiro, que, desafiando las embestidas de los guardias y policías, opuestos, al retorno al poder del ex presidente Juan Bosch, asumió un rol de primera fila participando en el asalto a la fortaleza Ozama.

El comandante Méndez fue de los primeros combatientes que penetraron al fortín, tras vencer la resistencia de los cascos blancos que pavorosos escapaban como ratas por la puerta trasera de la Fortaleza en su afán por alcanzar las aguas del río Ozama. Armado hasta los dientes, con armas rescatadas en el fortín, se dispuso formar el Comando Luperón que, en principio, funcionaba en su propia casa de la calle Luperón esquina Hostos.
M
La familia Méndez, siguió en primera fila en esos días difíciles que se requería valentía y coraje para enfrentar las fuerzas del Centro de Enseñanzas de las Fuerzas Armadas (CEFA) pertrechada en la Base Aérea de San Isidro bajo el mando del coronel Elías Wessin y Wessin y otros oficiales que participaron en el golpe de Estado de 1963 contra el gobierno democrático del profesor Juan Bosch.
Recuerdo que em intento por retomar la ciudad intramuros y la Zona Norte de la capital, las fuerzas de San Isidro fueron vencidas en la batalla del Puente Duarte. Batalla heroica de definió el triunfo del constitucionalista y en la cual participo mi padre y sus hijos.

Consumada esta victoria e instalado el gobierno revolucionario del Crol Francisco Alberto Caamaño Deño, este, mediante oficio del gobierno en arma, designo al comandante Méndez responsable de la custodia de los bancos ubicados en la calle Isabela Católica, donde estaban el Banco de Reserva, el Scotia Bank, el Bank off Canadá y la Asociación Nacional de Ahorros y Prestamos, entre otros centros financieros.
Con infinito celo y responsabilidad, mi padre y sus hijos, cumplieron cabalmente su misión, siendo reconocido su valor y defensa a la Zona bajo su responsabilidad por el Crol. Ramon Montes Arache, crol. Lora Fernández y Crol. Héctor Lachapelle quienes acostumbrado a supervisar la zona.
Cuando las tropas de ocupación yanquis intentaron los días, 15, 16 y 17 de junio tomar la ciudad rebelde por asalto, mi padre y los combatientes del Comando Luperón defendieron con gallardía espartana la zona bancaria.

La resistencia del Comando Luperón, del Comando Santa Bárbara, San Antón, Argentina, San Miguel, en una acción coordinada asumieron con valor la defensa de la Soberanía Nacional deteniendo la avanzada de las tropas de ocupación que habían llegado a una distancia de tres cuadras hacia el norte de la calle Isabel La Católica.
En el curso de la embestida de las tropas yanquis, se oía la voz de un alto oficial de la marina USA que conminaba al comandante Méndez a rendirse, respondiendo este con una lluvia de fuego.
El Comando Luperón, bajo el mando de mi padre, cumplió con su cometido en defensa de los bancos y de la Soberanía Nacional.
Así finalizo la historia de esta familia que luchó con gallardía, honradez por la constitucionalidad y por la Soberanía Nacional en este capítulo de nuestra historia. ! ¡Gloria eterna a mi padre! en este día tan triste en el que evocamos su memoria.
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