Por Rafael SANTOS
El angosto mundo de las desproporciones cibernetica es cruel, muy cruel. Quienes no tienen los elementales conocimientos de lo que es la ética escriben de todo, critican a todos, juegan con la moral y la seguridad de todos, y al final y sin medir las consecuencias y sin pensarlo hasta juegan con la vida de todos.
Nadie, absolutamente nadie tiene derecho a entrometerce en la vida personal de otros o de otras, eso es sagrado; pero como estamos en en mundo de la postmodernidad «todo es todo y na e’ na…..» !Pobre sociedad!.
Con este escrito no me quiero referir a casos particulares, no, estoy escribiendo estas líneas desde mi óptica politologica al ver de como el morbo y la sin razón llenan nuestras redes sociales de cuantas bajezas se les ocurran a quienes dicen poseer sus verdades
Esas personas solo por ganar likes y conseguir adeptos suben a Facebook, Instagram, Wassattp, X y otras redes, todo tipo de bajezas, las cuales y en los últimos años se han convertido en la miserable tortura de un segmento poblacional, que cautivo nos hemos convertidos en presas de esas pobres almas sedientas de cordura y amor propio. Otra vez digo !Pobre sociedad!.
Le doy gracias a mis maestros de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), los cuales y durante 4 años mientras me licenciaba en Comunicación Social (Mención Periodismo), me enseñaron a diferenciar qué era noticia, qué era chisme y que era lo que aquello que en verdad le interesaba a la sociedad, hoy día puede más el morbo y la mentira que la verdad.
No en vano el famoso autor y novelista Umberto Eco dijo, que las redes sociales les permiten escribir a legiones de idiotas, algo que se ha convertido en los últimos tiempos en una terrible amenaza para quienes tratamos de llevar coherencia y actuar con sensatez a través de este mundo cuyos protagonistas son precisamente los anti héroes y anti valores.
Nota:»La Prensa Tras La Verdad.Se reserva el derecho de publicar trabajos de Opinión u otras categorías,con errores de sintaxis/redacción. Como también no somos responsables de los conceptos emitidos por su autor»

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