Himno a la Patria

sábado, 29 de noviembre de 2025

Cuando El Narco Entra En La Boleta


 Por Leonardo Gil

En el año 2013 me toco trabajar una campaña electoral en el estado de Nayarit en México y fue muy impactante y aterrador para mi ver en varias ocasiones muchos cadáveres colgados en los puentes de la ciudad; cuando preguntaba que pasaba la respuesta era “los narcos tienen mucho poder aquí, se infiltraron en la política, controlan casi todo”.En los últimos años, la República Dominicana ha avanzado en múltiples frentes: infraestructura, turismo, inversiones y estabilidad macroeconómica.
Sin embargo, bajo esa superficie de progreso se esconde una amenaza que crece en silencio y se cierne sobre la Democracia Dominicana: la infiltración del narcotráfico en la política.  La presencia de individuos vinculados a estructuras criminales en posiciones electivas ya no es una sospecha: es un hecho documentado por expedientes, detenciones y casos judiciales.
Cuando un narcotraficante logra llegar a un cargo público, el problema deja de ser delictivo y se convierte en una crisis institucional.El financiamiento ilícito es la puerta de entrada y su punto de penetración es siempre el dinero. En un sistema político costoso, con campañas cada vez más demandantes, el crimen organizado encontró terreno fértil. Bajo la figura de “empresarios prósperos”, lavadores y traficantes han financiado aspiraciones políticas locales con el objetivo de obtener protección o expandir control territorial.
En sectores donde el Estado no llega con suficiente fuerza, el narco sí lo hace: impone una influencia comunitaria disfrazada de solidaridad, apoya actividades deportivas, patrocina fiestas patronales, financia construcciones, da recetas y ofrece ayudas directas. Ese trabajo social paralelo crea lealtades que luego se traducen en votos.
El punto más alarmante es cuando los narcos llegan al estado y alcanzan puestos electivos como regidores, alcaldes, diputados o senadores. Algunos han sido arrestados luego de tomar posesión; otros continúan operando bajo la legitimidad institucional que les confiere el cargo.  Las consecuencias son profundas, generando corrupción institucionalizada, distorsión de políticas públicas, debilitamiento de las instituciones, competencia electoral desigual, riesgo de estigmatización internacional del país.
La pregunta es ¿Cómo llegamos aquí?Sabemos que la penetración del narco no ocurre por accidente. Varios factores la facilitan como por ejemplo: partidos debilitados financieramente, la falta de controles sobre el dinero usado en política, impunidad histórica y silencios cómplices en diversos sectores.Sin embargo, aún estamos a tiempo de frenar este fenómeno antes de que alcance niveles irreversibles. Es imperativo blindar la Democracia, y para eso debemos tomar acciones urgentes para evitar que el narco siga minando la política.  Es preciso cumplir la ley electoral y observar el tope de gastos, esta ley establece límites precisos sobre cuánto puede gastar un candidato. Sin embargo, la falta de aplicación rigurosa permite que campañas financiadas con dinero ilícito compitan en ventaja. Cumplir el tope no es un tecnicismo: es la primera defensa contra el lavado electoral.El papel que deben jugar por los partidos políticos es fundamental ya que son la puerta de entrada al sistema. Deben implementar comités de depuración con acceso a información financiera, judicial y patrimonial de cada aspirante, aplicando sanciones internas a quienes intenten introducir figuras vinculadas a actividades ilícitas.  La transparencia interna debe ser un estándar. Es imprescindible publicar ingresos, egresos, donaciones y estados financieros auditados, además de un registro digital de aportes, listas claras y publicas de donantes, bancarizada, trazable y sin efectivo. La transparencia es la barrera más fuerte contra el dinero sucio.  Por eso debe ser obligatoria si obligatoria en los partidos la rendición de cuenta.Se deben establecer fiscales electorales con poder real, fortalecer la independencia y capacidad técnica de este, permitiéndole investigar financiamientos irregulares, actuar de oficio y aplicar sanciones sin presiones políticas. Las autoridades deben revisar y auditar en tiempo real los gastos mientras ocurren, monitorear la propaganda digital y detectar movimientos financieros inusuales.

Pero mientras el valor de un candidato se mida por cuánto puede gastar, el narcotráfico tendrá ventaja. El país debe avanzar hacia campañas menos costosas y más basadas en propuestas.

Nos preguntamos:

¿QUÉ HARÁ LA REPÚBLICA DOMINICANA PARA IMPEDIR LA CAPTURA DE SU DEMOCRACIA?

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