Pero, Juan Pablo, como le conocían sus amigos, no se quedó ahí en estrecho vínculo familiar. Se enrumba, se remonta en el tiempo y el espacio, por el camino que siguieron sus antepasados, por eso la bandera dominicana es la única que tiene la Biblia abierta clamando, clamando: ¡Léeme!El escudo de armas de la República Dominicana, es el emblema heráldico que representa la nación y que, junto con la bandera y el himno nacional, tiene la categoría de símbolo patrio. Lleva en el centro la Biblia abierta en el evangelio de San JuanEse libro, en el capítulo 8, versículo 32 dice: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”, pena de la vida que políticos se hayan encadenado a intereses y no a servir al país.Es un joven que tiene tiempo, dedica las horas necesarias a estrechar vínculos con jóvenes que serían los futuros miembros de la Sociedad Secreta la Trinitaria: Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandrino Pina, Félix María Ruiz, Benito González, Juan Nepomuceno Ravelo, Felipe Alfau, José María y Jacinto de la Cocha.
La vida de Duarte tiene capítulos hermosos, fue discípulo aventajado del maestro Gaspar Hernández, quien le enseñó al patricio las artes de la filosofía.
Es penoso que, muchos olviden, que además de sacerdote y educador, el cura dominico fue un ideólogo de la independencia nacional, lo que la llevó a educar con este propósito a nuestro padre de la patria.
Tengo ante mí a un dominicano de carne /hueso, de fuego de mar, que amó mujeres, estimado por sus amigos. Tocaban la guitarra, piano y experto en esgrima, como parte de su proyecto independentista.
Pero no se quedaba ahí. Fue el hombre de acción que fundó la Dramática, entidad dedicada al teatro como parte del tinglado orquestal que diera como resultado la sinfónica de la libertad y de la liberación del país.
Es ese romanticismo, centrado en la literatura y el deseo de conocer el mundo, el que lo lleva a leer las obras del genio de la literatura francesa Víctor Hugo, a la sazón, uno de los autores más importantes de la literatura francesa.
Realmente, Duarte era polifacético, sus viajes a los Estados Unidos, Francia e Inglaterra, le permite perfeccionar el inglés, francés y catalán español.
Las letras del himno nacional, de la pluma del poeta Emilio Prud’ Homme, y la partitura musical del maestro José Reyes en 1883 resumen la grandeza de nuestro canto patriótico.
Si alguien no conoce la historia del país, sus cantos de hacha y sus luchas libertarias, los invito a leer la tercera estrofa del himno:
Ningún pueblo ser libre merece
Si es esclavo, indolente y servil;
Si en su pecho la llama no crece
Que templó el heroísmo viril.
Y la última estrofa reza:
¡Libertad! Que los ecos se agiten
Mientras llenos de nobles ansiedad
Nuestros campos de gloria repiten
Libertad! Libertad! Libertad!
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